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Periódico de distribución gratuita. Año xx - N° 505 - NOVIEMBRE 2017

“No nos cambiamos antes porque no nos gustaba el lugar donde nos querían llevar”

Social

2017-05-11 | En una mesa de negociación a doña Carmen la quiero de mi lado. “Lo que los vecinos no saben es que nosotros vamos a llevar la luz del Señor a ese barrio”, dice Carmen Rolón, quien llegó a la costa del río, al lado de donde hoy es el Centro Cívico, cuando eso era una selva sin agua, sin luz, sin calles, sin casas, sin valor inmobiliario, sin nada de nada, sólo un asentamiento en la más absoluta soledad urbanística. Hoy esos terrenos vales millones porque conforman un nudo que impide la extensión del Parque del Centro Cívico para beneficio de los riocuartenses.

Vaya paradoja. Cuando al grupo de estos vecinos le propusieron participar de la relocalización anterior, ellos se negaron porque no les gustaba el barrio ni los vecinos que eran trasladados. “A nosotros no nos gustaba el lugar donde nos querían llevar, no era lugar para nosotros. Nosotros siempre orábamos al Señor que queríamos un lugar donde fuéramos a vivir tranquilos, nosotros y que nuestros vecinos no tuviesen drama”.

Carmen sienta su posición. “Los que tenían antecedentes son los que se han ido a otro barrio. Toda la gente mala, los que robaban, los que vendían drogas se fueron. Nosotros somos cristianos y hace catorce años que vamos a una iglesia, y al Señor le pedíamos que limpiara el barrio, porque había de todo. Drogados que le robaban a cualquiera, al que estuviese, bueno y el Señor nos escuchó y los únicos que quedamos somos los cristianos, a los demás los llevó el Señor a los lugares donde tenían que estar”.

“Estamos contentos de que nos lleven y nos hagan una casa, estamos con la ilusión de que nos van a llevar y nos dan una casa. Pero sabemos que los de allá estaban enojados”, dice María del Carmen Rolón.

-Es cierto, pero no están enojados con ustedes sino preocupados porque no saben quiénes son?
-Hicieron una reunión. Teresa Díaz, que es la presidenta de todas las vecinales, se enteró que en la vecinal Paraíso hacían una reunión para pedir que no nos lleven ahí. Ella buscó cuatro mujeres de acá, yo, la señora de don Brito, la chica del frente y la de al lado y fuimos a escuchar qué argumento tenían ellos hacía nosotros porque no nos conocían. Fuimos y ellos decían que no querían que fuésemos allá, y les guste o no, los terrenos ya están comprados, nosotros tenemos los papeles de los terrenos. Después salieron a decir que nosotros teníamos revólver, por favor, cómo van a decir eso si nosotros solo fuimos a hablar y a decirles que somos las vecinas que van a tener. Somos gente buena, si ellos tienen algún problema que vayan a la policía y averigüen los antecedentes porque acá nadie tiene antecedentes. Después le pedíamos al Señor que el lugar lo eligiera él, que nosotros no queríamos elegirlo, que íbamos a ir al lugar que él nos eligiera. Un día paró un auto en el Centro Cívico y nos dijo que nos iba a llevar a un lugar donde el gobernador quería comprar terrenos para nosotros. Fuimos, paramos frente a la vecinal Paraíso y nos dice “acá está el loteo, hay cinco terrenos para su barrio que todavía tenían el cartel y a la vuelta sobre la calle del Country había seis más”. Bueno, mi hijo les dice llevanos a ver los otros. Y nos dicen “te digo que los otros están a la vuelta, los de ustedes son estos”. Y mi hijo dice para sus adentro, gracias Señor, porque tu viniste primero y nos elegiste el mejor lugar. Y ahí va a ir a vivir mi hijo, la chica de al lado (Meli Brito), mi hija y mi hijo y nosotros. Somos cinco y los otros seis a la vuelta.

-¿Ustedes han pensado en los otros vecinos? ¿Piensan que si tienen caballos, un trabajo que sea muy invasivo como almacenamiento de papeles, que altere la tranquilidad del barrio, que deben acostumbrarse a otro estilo de vida?.
-Bueno mi hijo, el de la esquina, tenía dos caballos y los vendió porque ahora tiene chata. Y nosotros tenemos otros dos caballos de carro pero mi marido se compró una chata para trabajar porque si a la bloquera la tenemos allá necesitamos llevar arena y ladrillo. No sé si vamos a seguir. Mi marido y yo estamos jubilados pero él no puede parar de trabajar, porque está acostumbrado a trabajar. Entonces dice, bueno llevamos las máquinas y hacemos los ladrillos que se puedan en el patio de nuestro terreno.
A los caballos los queremos vender porque donde nos llevan los tendríamos que llevar para el río o para la ruta y queda lejos, y yo tengo uno muy mansito que me le pueden robar. Y perder un caballo es costoso. Es un caballo con el que hemos hecho tanta plata que nos da lástima venderlo.

-¿Ustedes están contentos con la mudanza?
-Yo sí, estamos todos ansiosos. Iban a empezar en abril y ahora dice que el 1 de mayo. Sabemos que cuando las casas se empiecen ya está. Antes de fin de año vamos a estar allá porque la empresa tiene 150 días para terminarlas.

-¿Los terrenos donde ustedes viven hoy son de la provincia o de ustedes?
-Eran de la provincia pero nosotros hablamos con un abogado por miedo de que nos sacaran de prepo. El abogado nos preguntó si pagábamos algún impuesto y nosotros le dijimos que la luz. El pilar de la luz que nos hizo Epec. Vivimos un tiempo con un pilar fuera del barrio donde se nos enganchaba gente, y después Epec nos dejó hacer cada uno el suyo. Entonces el abogado nos dijo que viviendo más de veinte años, y pagando algún servicio, ya éramos dueños del terreno. Así que si a nosotros nos querían sacar nos tenían que dar una buena casa porque estos terrenos valen mucho, así que las casas van a ser como tienen que ser las casas, de dos y tres dormitorios, con piso, todo.

-¿Por qué no se fueron antes?
-Porque eran lugares feos. Por ejemplo las últimas familias que llevaron apenas tendían las ropas se la robaban. Además hicieron la casa al fondo y les dejaron el patio al frente. Los que tenían caballos no tenían donde ponerlos. Era cerca de las 70.

-¿Y esa gente está contenta?
-Si, se fueron, los que querían irse firmaron el papel y el que no quería irse no se iba.

-Dicen que el Gobierno colaboró con algunos muebles y otras cosas para que se fueran?

-Sí, me parece que sí. Por ejemplo a los López, para que se fueran y como habían hecho casas de más porque nosotros no nos fuimos, pidió que para irse le dieran de esas casas a los hijos que no vivían acá en el barrio, que alquilaban y el gobierno se los dio, así que López se llevó todos los hijos. Ahí colaboró mucho el gobierno, pero nosotros resistimos y ahora el Señor nos eligió un lugar bueno.

-¿Usted qué le diría a los vecinos que están preocupados por ustedes?
-Nosotros no hemos hablado. Hubo mucha gente que hablaba por el Facebook pero no le contestamos a ninguno. Porque como somos cristianos, ellos no saben que cuando vayamos allá vamos a llevar luz al barrio. Nosotros tenemos una casa de oración hace más de diez años, y allá vamos a seguir. Los vecinos no saben que el Señor va a ir con nosotros a ese barrio y si hay enfermos o hay cosas malas el Señor va a sanar. Va hacer un revuelo. Porque por lo que la gente escribía en Facebook sobre nosotros, vemos que ese barrio está manejado por el demonio. Ellos nos pueden expresarse así sobre la gente. Mire nosotros le pedíamos al Señor que queríamos tener una chata para la bloquera, un vehículo porque el caballo se cansa. Pedíamos, y un día vino un hombre a comprar ladrillo y nos dice que tenía un camioncito para vender. Lo único que había que usarlo en la ciudad, no podía salir a la ruta. Mi marido dijo que no porque quería un vehículo para ir a Las Albahacas o a algún otro lado. Después vino el señor de nuevo diciendo que tenía un Rastrojero para arreglar. Ahí nomás como somos jubilados sacamos un préstamo y lo compramos. Teníamos un (Renault) 11 y yo no lo quería vender. Y ahora apareció una chata que vendían y el señor la cambiaba por el 11 y ahora es la que usamos para trabajar. El Señor nos justifica todo a nosotros. Siempre le agradecemos al Señor, hasta cuando nos pasan cosas malas, sabemos que por algo nos pasan.

-¿Qué opina de lo que está pasando?
-Los que han hablado de nosotros se van a dar cuenta que no tienen que hablar mal de los hijos de Dios, porque es Dios el que pelea por vos y cuando Dios le baja la mano a esas personas, que se agarren.

Nosotros tampoco sabemos la clase de gente que son ellos porque no los conocemos. Que nos toque el vecino que nos toque, si nosotros no vamos a vivir con el vecino ni ellos con nosotros. Vamos a vivir de nuestro trabajo y no vamos a pedir nada a nadie. Y vamos a orar por los vecinos que es lo que siempre hacemos. Están hablando de nosotros, juzgándonos sin saber, somos tranquilos y cristianos.