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Periódico de distribución gratuita. Año xx - N° 497 - JULIO 2017

Ricardo Alfonsín "Lo menos que pueden hacer los políticos es ser ejemplares"

La Entrevista

2017-07-14 | Muchos funcionarios del gobierno de Macri “pertenecen a un sector social que piensa que gobernar una empresa es lo mismo que gobernar un país, y si usted aplica a una empresa la misma lógica que a un país, la funde. Si aplica al país la misma lógica que a la empresa, genera un problema social y político de consecuencias impredecibles. Me parece que ahora estarán un poco más humildes todos esos señores que llegaron a ocupar funciones (sin hablar del Presidente) y que creían que los problemas se resolvían fácilmente. Ahora se darán cuenta de que las cosas no son tan fáciles, y precisamente porque no son fáciles, es necesario que escuchen a todos”. Esta fue una de las reflexiones del dirigente radical Ricardo Alfonsín en su recorrido por Río Cuarto.

En diálogo con Otro Punto el hijo del ex presidente Raúl Alfonsín consideró que si el gobierno hubiese escuchado más a la UCR no se habría equivocado tanto.

-¿Qué pasa con los partidos políticos?
-La sociedad se ha despolitizado, se ha despartirizado, se ha desideologizado. Lo grave es que un proceso similar también se está dando hacia adentro de los partidos políticos. Hay que hacer un esfuerzo para que la sociedad comprenda que no se puede prescindir de los partidos políticos y que estos no deben ser solo maquinarias a servicio de cualquier idea. Los primeros que tenemos que cambiar somos nosotros, los propios partidos políticos.

-Parte de la responsabilidad de que la gente no crea en los partidos políticos es de los mismos políticos.
-Absolutamente. Tiene que ver con un fenómeno que se viene registrando desde hace 30 años. La política ha ido perdiendo margen de acción, de maniobra; capacidad para ordenar los distintos aspectos de lo social donde depende muchísimo el bienestar o el malestar de los ciudadanos. La política ha perdido poder con la globalización, la revolución tecnológica, la robotización, la automatización de la mano de obra. Ha ido perdiendo capacidad de ordenamiento social, capacidad de dar respuesta a demandas importantes, y eso ha alejado a la gente de la política.

-¿No cree que esas podrían haber sido herramientas utilizables justamente para lograr un acercamiento con mayor efectividad al diseñar políticas, al saber en qué hay que trabajar y en qué no?
-Creo es que tenemos que ponernos a pensar en cómo hacemos para que la política recupere la capacidad de ordenamiento que tuvo en otros tiempos. Esa es la principal preocupación que debería tener un político. Para que la sociedad no se aleje más todavía de la política, lo menos que pueden hacer los políticos es ser ejemplares. Ejemplar no es solamente ser honesto, que por supuesto es una condición necesaria pero no suficiente. Para ser ejemplar no hay que ser demagogo, hay que ser coherente. Para ser ejemplar no hay que ser oportunista, hay que ser muy auténtico, y muchas de estas cosas están faltando en la política.

-¿No percibe que hay una enorme crisis de valores en la sociedad en general? Hay un senador elegido mientras se lo condena por vender armas clandestinamente al extranjero e hizo explotar un pueblo para ocultarlo. Todo lo aceptamos con normalidad.
-Con naturalidad, sí. El nivel de tolerancia se ha elevado demasiado en la sociedad. Sí, creo que tenemos que ser mucho más exigentes, y la gente tiene que entender que en la medida en que sea más exigente con la política, las respuestas que vendrán serán mejores para la gente. No es cierto que todos son iguales.

-Pero los que se ve son los que tiran plata por un paredón.
- Sí, sí. Necesitamos una justicia capaz de controlar a los gobernantes, de juzgarlos y sancionarlos cuando se demuestra que han sido responsables de actos de corrupción. Y nosotros no tenemos una justicia en la que podamos confiar, es exagerado decir esto, pero tenemos muchos casos en juzgados federales donde están al frente personas en las que los argentinos no confían. Y cuando la sociedad no confía en la justicia tampoco confía en los políticos

-¿Y usted confía?
-Yo tengo muchas dudas.

-Este gobierno, ¿se equivoca porque quiere, se equivoca porque no sabe, o quiere que pase lo que está pasando?
- Si el partido hubiera querido hubiera podido dejar bien en claro que son decisiones que no fueron tomadas consultando a la Unión Cívica Radical. Si nos hubieran consultado no se hubiera tomado ninguna de esas decisiones. Lo que pasa es que tampoco podemos reprocharle solo al PRO que no consulte a la UCR. La principal responsabilidad es del mismo partido, que no cumplió con lo que dijo al momento de celebrar este acuerdo. Dijo Ernesto Sáenz, que si no nos tocaba ganar las PASO utilizaríamos los recursos políticos partidarios para influir en las decisiones para evitar que se cometan errores, y no avalaríamos cuestiones que desde el punto de vista de la UCR no hay que avalar. Nada de eso hicieron.

-Gobernar de esta manera hace que el proyecto sea a corto plazo, porque Cristina es alimentada por las mismas acciones de gobierno.
-Coincido absolutamente. En el partido algunos dicen que no hay que diferenciarse ni reclamar muchas cosas porque eso podría generar discusiones que podrían dañar la imagen de Cambiemos. Creo que es al revés, va a volver Cristina si no se toman las decisiones correctas y va a perder Cambiemos. Para que las decisiones sean correctas deben participar de las decisiones todas las fuerzas que integran Cambiemos, porque el PRO no es el dueño de la verdad.
Tampoco lo es el radicalismo. Es necesario, para que no gane la oposición que el gobierno haga algunos cambios, y el partido tiene que reclamar ser tomado en cuenta a la hora de tomar decisiones.
Este partido no lo reclama y en lugar de ayudar a Cambiemos y a la gente, está dejando hacer sin evitar los errores que se toman. El PRO está cometiendo errores que impactan en la gente y la gente empieza a desencantarse, tener dudas. Ese es el clima más adecuado para que gane Cristina. ¿Quieren que gane Cristina? Que el radicalismo siga haciendo lo que está haciendo.

-Y cuando dice eso, ¿el partido qué dice?

-Que estoy equivocado, por supuesto. Los afiliados dicen que el partido debería cumplir un papel más protagónico. Yo no le reprocho al PRO. El PRO hace, comete errores, trata de crecer, eso es comprensible. Lo que no entiendo es la actitud de la UCR que le parece que está bien que el PRO haga eso, y se calle la boca cuando toma decisiones que desde nuestro punto de vista no van a resolver los problemas. Nunca hubo en la UCR una conducción nacional tan alejada, desvinculada del ideario de la UCR.

-Y esto no es porque crean en el proyecto de Mauricio Macri…
-Bueno, ellos dicen que sí, que están de acuerdo con las decisiones. Lo que tendrían que explicar es por qué hace dos años, cuando éramos oposición al Kirscherismo, se aplicaban las mismas políticas que ahora en algunos temas y nos parecían mal y ahora nos parecen bien. Siguen con las mismas políticas mineras y financieras que nosotros criticábamos.

-¿Y por qué seguimos con esta política si no es un buen camino? Es decir, al poder ¿lo tiene el PRO o lo tienen todos estos otros intereses económicos?
-Esa es una pregunta interesantísima. Soy de los que creen que la política debe representar el interés general, por supuesto que es muy difícil frente a las contradicciones que existen en la sociedad, pero la política tiene que ser autónoma de los distintos grupos sectoriales y tiene que buscar consensos, debe tener autonomía respecto de la economía, la política está del lado de los ciudadanos y no de los expertos. La política no es una cuestión técnica, tiene que ser el terreno de los valores, la justicia, la equidad, la igualdad… y en esos terrenos no hay expertos. Los expertos son importantes, pero primero que hablen los ciudadanos

-Desde que su papá asumió la presidencia a estos días, ¿cree que el país se ha ido deteriorando?
-Sí, en los últimos 12 años se degradaron y devaluaron valores en la República, que no solamente tienen que ver con la división e independencia de los Poderes, sino con el diálogo y el respeto al que piensa diferente, con la búsqueda del interés general. La República se ha devaluado en ese sentido y tiene que haber una actitud muy exigente de la sociedad para que esto se revierta.

-¿Pero no cree que ya hay una actitud exigente?
-A los sectores más poderosos económicamente no les preocupa demasiado. Aunque hayan cuestionado mucho las desviaciones republicanas del kirschnerismo, en el fondo lo que más cuestionaban eran las políticas económicas. Al contrario, hay un sector de la clase media que reclama por este sentido, y hay un sector más bajo de la sociedad que siente que no puede reclamar, que nadie va a cambiar las cosas y que está desilusionado en creer que se va a producir un cambio. Nuestro deber desde la política es hacer que haya políticos que sean más respetuosos con la República y que traten de demostrar que sí, que se puede cambiar.

-¿Es optimista?
-Sí, soy optimista. En largo y mediano plazo. Incluso en la coyuntura si el partido puede ayudar, si logramos convertirnos en mayoría para que la UCR no tenga más remedio que hacer lo que la mayor cantidad de radicales solicita, soy optimista. Estoy seguro de que se le va a aportar mucho al gobierno y no se le va a dejar que cometa errores.

Alejandra Elstein