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Periódico de distribución gratuita. Año 523 - N° 523 - JULIO 2018

DOVA, LA MANO DURA DEL INTENDENTE - "Prefiero que me digan autoritario y no inútil"

Nota Principal

2017-11-13 | Mauricio Dova es el secretario con más poder e influencia en el gabinete de Juan Manuel Llamosas. Es el funcionario que más escucha el intendente, su mano derecha y también el más resistido por propios y extraños.

¿Dova es el malo para que Llamosas pueda ser el bueno? Lo acusan, algunos a sus espaldas y otros de frente, de autoritario, desconfiado, malo, perseguidor, caprichoso, arbitrario, vengativo. Y él lo sabe. Por eso retruca y responde que es trabajador, honesto, ordenado, quisquilloso, ansioso, organizado y que hay cosas que prefiere hacerlas él mismo y no delegarlas.

En una entrevista donde las lenguas estuvieron filosas, Mauricio Dova, dialogó con Otro Punto y no se cayó nada.

-¿Cuántos años hace que se conoce con el intendente Llamosas?
-Con Juan nos conocemos desde hace más de veinte años.

-¿Jugaban a ser el policía bueno y el policía malo?, digo por el rol que parecería que cumplen hoy como el funcionario ‘bueno’ y el funcionario ‘malo’.
-No, con Juan nos conocimos a través de mi hermano porque eran compañeros de colegio. Después empezamos a compartir eventos sociales, incluso salíamos bastante juntos, en Córdoba militamos en algunas cuestionas. Lo de policía ‘bueno’ y policía ‘malo’ se ha ido dando en los hechos. Me parece que tiene que ver con la característica de personalidad de cada uno. Los dos podemos interpretar ambos personajes. Por ahí Juan tiene esa bonhomía que se le conoce públicamente pero cuando tiene que actuar firme entre cuatro paredes lo hace. Y yo también, a veces, soy bueno. Por ahí me ha tocado en esta gestión tratar de hacer las cosas bien, controlando, estando presente, lo que puede ser mal interpretado. Escucho los comentarios que me dicen que soy autoritario y yo digo ‘prefiero que me digan autoritario por controlar y trabajar y no vago o inútil’ por no cumplir con mis funciones. Me representa mucha responsabilidad el lugar donde estoy y merece de mí un gran desempeño. Cuido hasta los detalles que no se ven. He bajado hasta el consumo de café, de yerba, de leche, de cosas.

-¿Esto lo dice por sus afirmaciones que al llegar a la Municipalidad encontraron todo muy relajado, desorganizado?
-Sí. He advertido que en la Secretaría que me tocó ocupar había un gran desorden. Nos ha llevado bastante tiempo organizarla. Yo doy siempre el ejemplo de espectáculos públicos. Me imaginaba que los expedientes iban a estar ordenados y que cuando se hiciese un pedido todo saliese rápidamente. Eso lo pensaba porque fue la anterior gestión la que creó el nuevo código de espectáculos públicos.

-¿Y eso no estaba?
-No estaba. Nosotros hemos hecho un gran trabajo y hoy está todo ordenado. Por lo menos, de los locales que hoy están en funcionamiento tenemos acreditado todas las medidas de seguridad y tenemos todas las resoluciones vigentes al día.

-¿Usted dice lo que Llamosas prefiere no decir desde su cargo de intendente, usted es el fusible, la mano mala de la gestión?
-Lo de malo es muy subjetivo. En realidad a veces digo cosas que obviamente el intendente no puede decir, eso es el ‘abc’ de cualquier manual de política donde el que gobierna pocas veces puede decir que no y a veces nos toca a los funcionarios que cumplimos determinados roles, hacerlo. A veces doy opiniones que el intendente no puede decir pero otras veces doy mi propia opinión y en el contexto del lugar de privilegio que tengo en su gabinete –pero un privilegio bien entendido en la confianza- a veces se puede entender que lo que yo digo lo dice el intendente pero necesariamente no es así.

–Una de las cosas que se dicen es que, justamente, dentro del gabinete usted es un privilegiado. Por ejemplo, algunos de sus compañeros señalan que usted es el único que en una reunión de gabinete se levanta cuando quiere y se va. Y eso por ahí molesta.
-Le voy a contar una infidencia. En realidad tengo poca paciencia. Y a veces el paso de las horas en algunas reuniones me genera malestar, pero no es que me retire por insolente, sino que tengo que hacer otra cosa o me canso, voy al baño y vuelvo. Pero jamás le faltaría el respeto a mis colegas, quien es en algunos casos son más importantes que yo. Las veces que me he retirado no es por un acto de insolencia hacia la reunión, por ahí tengo todavía un dejo de rebeldía en algunas cuestiones en donde soy poco protocolar, pero no implica un destrato a mis colegas.

-De todos modos hay algunos secretarios con los que no tiene mucho diálogo.
-Sí, no tengo mucho diálogo con algunos secretarios y seguramente es mi gran defecto.

-¿A qué se debe?
-Por mis características. A veces lo he contado sin entrar en detalle, cuando hago un llamado a un colega necesito una solución, y a veces cuando no llega la solución yo me enfado.

-¿Y cuándo se enfada qué hace, corta o lo dice?
-No, a veces corto.

-¿Y a veces dice?

–Y a veces digo.

-¿Y eso lo toman a mal, a veces se quejan al intendente?
-Bueno, bueno, puede haber alguna queja. Esto es como la vida, siempre puede haber alguien que tenga buena relación, un poco más un poco menos. Creo que, más allá de entender que todos somos del mismo equipo y que formamos parte de lo mismo, no necesariamente uno en la política se hace amigos. Sí colegas. Debe haber respeto y soy respetuoso pero no necesariamente uno tiene que pensar igual que el otro. Y también las características personales pueden implicar que a veces sea ansioso para obtener algunos resultados, pero intento que esto no perjudique a la gestión.

-Hay un secretario en particular con quien, paradójicamente, tiene poco diálogo que es el de Comunicaciones (Guillermo Natali). Hasta ha armado su propio equipo y maneja su propia comunicación.
-No tengo más el equipo. Las chicas se fueron por sus propios motivos pero en excelentes términos. Por ahí parecía que había armado un equipo de prensa paralelo pero cumplían diferentes funciones no necesariamente de prensa. Por ahí acepto que me manejo de manera más personal, pero es porque intento obtener el resultado que yo quiero, el que espero y entonces en eso de ser tan quisquilloso genero yo el contacto y no sigo la vía que a lo mejor debería seguir. Pero no tengo mala intención, lo hago porque quiero tener un resultado tal como yo me lo imagino.

-Cuando ustedes asumieron no se renovaron 180 contratados, pero después se tomó personal en un número similar. También dijo que el que trabaja se debía quedarse tranquilo porque iba a conservar su puesto. Sin embargo han quedado algunas personas que no trabajan ¿Qué respuesta le da a quienes se preguntan por qué?
-Se ha corregido mucho y sigo corrigiendo. Yo sigo pensando lo mismo. Es un trabajo constante. Recursos humanos es un tema complejo y cuando nosotros iniciamos sabíamos que era un proceso que a lo mejor dura los cuatro años de gestión. La no renovación de los contratos tomó estado público por la entidad de la medida, pero ha sido un trabajo que ha continuado. Seguimos trabajando, hemos hecho muchas modificaciones con relación a los lugares donde trabajan algunas personas entendiendo que por ahí no rendían, por su perfil, por su formación y los hemos ido cambiando de área pensando en lo mejor para la Municipalidad.

-Algunos hablan de persecución política.
-Escúcheme. Me reía el otro día porque recibí muchos mensajes sobre el audio que se filtró.

-Creo que en ese caso parecía una charla con cierta lógica, hay áreas que no pueden dar información.
-Mire si tenía razón. La información de recursos humanos se requiere por oficio judicial en cualquier empresa. Es información muy sensible que puede generar consecuencias.

-¿Cómo se sintió al saberse grabado?
-La tranquilidad del audio es que no van a encontrar un audio mío pidiendo una cometa. Van a encontrar audios en donde yo le pido a la gente que trabaje. Porque yo trabajo y le pido lo mismo a la gente.

-¿Conoce que haya habido algún audio pidiendo cometa?
-No, no lo sé. Lo que sí está claro que, como lo dijo una vez el intendente, nos van a criticar por hacer, nos vamos a equivocar por hacer pero no por no hacer.

-Usted dijo que “Cotreco se va” era una frase de campaña ¿cree que en las campañas se puede decir cualquier cosa?
-No.

-Cuando lo dijo en qué pensaba, al no ser gobierno por ahí lo miraba distinto.
-Creo que uno puede cambiar y fijar nuevas condiciones. Después uno está sujeto a la realidad. Nosotros venimos de un proceso muy oscuro en materia de higiene urbana. Con condiciones desfavorables. La empresa fue a la justicia e hicieron una pantomima para terminar pagándole aún más dinero del que establecía el contrato que ya era leonino. Hoy todavía estamos pagando intereses de cuando se actualizaron los índices, tuvimos que hacernos cargo de una parte de la indemnización de los empleados, todo ese proceso todavía lo estamos padeciendo. En ese contexto nosotros nos imaginamos el proceso que hicimos cuando llamamos a licitación. En la gestión anterior la empresa cobraba con cheques a180días, así que además les teníamos que pagar los intereses. Hoy, como dice el contrato, estamos pagando a los 45 días. Nosotros imaginamos emprolijar todo el contexto, y ahí ese Cotreco que nosotros conocíamos era el que no queríamos. Ahora nos imaginamos un Cotreco eficiente y en ese mientras tanto estamos, porque el cambio no va a pasar de la noche a la mañana, son empresas complicadas y en el marco de una ciudad que ha crecido mucho y donde a veces cuesta cumplir con las expectativas de todos. Además, insisto, como tercera pata, hay que sumar a la gente para que colabore en tener una ciudad limpia.

-Llama la atención que cuando usted era oposición tenía posturas ante determinados temas y ahora cambió de criterio, por ejemplo, el caso del aumento del boleto, la toma de deuda. ¿Estar en el gobierno le hace tener una mirada distinta ante la toma de decisiones?

-Definitivamente la óptica cambia porque si no sería desconocer que uno debe evolucionar como parte de un proceso natural. Sí creo que en la mayoría de los temas he sido consecuente con la mayoría de las críticas. En el tema particular del boleto seguimos con los mismos problemas técnicos que teníamos antes, cómo definir el aumento. Y lo que me preocupa aún más para la próxima es cómo dejamos de creer que ese es el evento de Río Cuarto para protestar o para hacernos marchistas o que le viene como anillo al dedo a algunas agrupaciones. Hoy no tenemos una herramienta técnica suficiente para tomar como parámetro para fijar el precio. ¿Qué decisión tomamos? Hay inflación anual y hay paritarias gremial, con esos parámetros nos hemos manejado. Con el aumento se hace mucha política, se habla de un boleto de 15 pesos y es una mentira. El boleto cuesta 11.68. Hay que definir cuánto debería costar el boleto y para eso hemos pedido herramientas a la UNRC. Mientras no tengamos elementos para decir que el costo del boleto está encima de la realidad, cómo hacemos para decirle a la empresa que los aumentos que solicitan no corresponden.

-Usted realiza polémicas declaraciones. Usted dijo que han sido demasiado piadosos en cuanto al análisis que realizaron sobre la gestión anterior. No fueron muy piadosos, los trataron de inútiles, desorganizados, desprolijos, ¿En qué fueron piadosos?
-Advertí que gobernaron una ciudad como sino la quisiesen. ¿Por qué? En la primera lluvia que tuvimos se nos inundó la sala de situación. Desde ese detalle a decirle que no había impresoras que funcionaran, que las computadoras estaban rotas, el intendente y yo andamos en autos que una vez por semana caen en el taller porque nunca los mantuvieron, hay autos que no están, se vendieron un montón de inmuebles y hoy estamos alquilando. Es fuerte decirlo, pero parece que hubiese habido un vaciamiento de la estructura municipal, es muy grave, no hay maquinaria en el corralón, en servicios públicos. Fíjese las características del concurso que hemos tenido que hacer buscando personal idóneo porque no hay, se contrataba toda gente administrativa y no había quién hiciese el bacheo o la poda. Nos encontramos con una municipalidad administrada como si no lo quisieran. Y si uno trabaja en el Estado tiene que quererlo y defenderlo. Y sabe qué, esta gestión va a dejar las cosas ordenadas y no vamos a ser la gestión que fundimos a la municipalidad.

-En los primeros meses de gestión tuvieron una ayuda extra que la gestión Jure no tenía.
-¿Y cuál sería nuestra responsabilidad? ¿La de gestionar? No es que nos llaman del banco y nos dicen que pasemos a buscar el dinero. ¿Sabe la cantidad de funcionarios que viajan a Córdoba y a Buenos Aires a gestionar? Eso muestra la impronta de la gestión. Los escenarios políticos van variando, nosotros no somos encantadores que nos van a dar dinero porque sí. Hay una predisposición de la provincia en trabajar de manera conjunta, pero no hay dinero que después Río Cuarto no tenga que devolver. Sí hay predisposición de trabajar porque somos parte de un mismo equipo. No nos pueden culpar de eso, es mérito de la gestión lograr que algunas cosas pasen.

-Dicen que es una gestión que todavía no tiene perfil propio ¿Coincide?
-Sí. Creo que nosotros tenemos que adquirir una identidad vinculada al ensamble de los funcionarios. Lo que ha pasado hasta ahora es mucha energía de todos, cada uno en su área y por ahí nos falta tener más interconexión para facilitar algunas cuestiones. El 2018 va a ser un año ideal porque no hay elecciones y es un trabajo interno que tenemos que realizar. Creo que esta gestión ya está mostrando parte de su identidad, es una gestión trabajadora, hacedora. Hacedora no significa solo hacer obra pública, hablo de todas las cuestiones. A veces al vecino hay que decirle por ahora esto no lo podemos solucionar pero lo vamos a hacer el año que viene. Queremos que el vecino se sienta escuchado y vea el horizonte de la gestión. Vamos a dejar una municipalidad que no se va a llover en la primera tormenta.

-A veces uno dice tengo que hablar con Dova, y del otro lado preguntan con el Dova bueno o el Dova malo.

-Caemos siempre en el mismo casillero.

-Usted es consciente de esa opinión.
-Sí porque me toca decir muchas veces que no y eso genera el mito. De todas maneras soy mucho más bueno de lo que parezco.

-Algún anuncio para el año que termina
-Avanzamos en la prohibición de la pirotecnia.

-¿No es una gestión que prohíbe mucho?

-No es mala palabra prohibir. Prohibir para corregir no es mala palabra. En algunas cuestiones nosotros estamos fijando algunos límites para todo. Hay decisiones vinculadas a semi prohibiciones que son para ordenar y no es malo ordenar cuando el contexto perjudica a alguien. Nosotros hemos intervenido cada vez que sentimos que hay un perjudicado.

-¿Qué autocrítica se haría después de 16 meses de gobierno?
-Tengo que abrirme más, ser más permeable. A veces por tratar de ser justo uno peca por irse al otro extremo. Tengo que dialogar más con la gente, con los dirigentes, con el periodismo. Estoy convencido de que si me conocieran mejor no pensarían que soy el Dova malo. Me toca ocupar un rol que entiendo que debo llevar de esta manera, pero tiene que ver con adquirir una mayor madurez que me va a dar el ejercicio del cargo.

Alejandra Elstein