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Periódico de distribución gratuita. Año 521 - N° 521 - JUNIO 2018

49 Años

Columna Pamela Brizzio

2017-11-13 | Hace 49 años ellos dijeron que SI, y desde ese momento conformaron un sistema amoroso, propio, especial.

En los tiempos que corren casi todo dura poco, vivimos en un mundo vertiginoso, voraz, desconectado. Casi resulta milagroso creer que algo puede durar tanto tiempo. En muchas ocasiones las relaciones se terminan antes de empezar, los negocios duran poco, los años pasan veloces, los niños dejan de ser niños antes de tiempo y pareciera que si no seguimos el ritmo quedamos fuera de todo lo que nos rodea.

En este contexto, en ese mundo apurado, ellos lograron sobrevivir y principalmente sostener ese SI que pronunciaron y hoy juntos, miran para atrás y la historia de su amor cobra vida y sentido.

Era el año 68, y el 14 de noviembre ella se puso un trajecito salmón, peino su negro cabello que contrastaba con su blanca piel y enamorada e ilusionada fue a encontrarse con su amado. Él, con
su traje y su esbelta figura, esperaba ansioso por ella, nada ni nadie podía robarles ese deseo; nada ni nadie podía quitarles su amor.

Primero frente a un juez dijeron que si, horas más tarde lo culminaron frente a Dios. Eran marido y mujer, y eso los unía en el amor y en la entrega.

Aprendieron a vivir juntos, crecieron juntos. En ese tiempo no existía la práctica o el “probemos para ver qué pasa”. En ese tiempo el amor significaba unión y compromiso, y sobre todo que elegimos quedarnos, estar para el otro, priorizarlo, respetarlo, pasara lo que pasara. Y ya lo creo que pasaron cosas…

Ellos crecieron en años y en el amor, aprendiendo a ser adultos en pareja, y pronto, padres. Llegó el primer niño y a los 3 años el segundo. Luego de 8 años la tercera, y así se conformó el ramillete.
Imposible contarles en algunas líneas 49 años de matrimonio.

Creo que pueden imaginarlo con un pequeño esfuerzo. Años más livianos y años pesados. Alegrías, tristezas, salud y enfermedad, educar a los hijos, acompañarse en sus deseos, compartir sus sueños y anhelos. Todo eso y más han tenido que vivir. Pero si por algo elegí hablar de ellos, queridos amigos, es por lo que significa a todos quienes los ven, ser testigos de ese amor.

Cuando los miramos nos llenamos de esperanzas, de repente entendemos que no es tan descabellado creer que el amor puede durar toda la vida, que los matices no cambian el hecho de que queramos seguir estando cerca, que la vida es bella si sabemos elegir un compañero, si alimentamos día a día un buen amor.

Ellos hoy tienen 6 nietos, ellos viven juntos, ellos salen juntos, ellos se entienden, se acompañan, se toleran.

Ellos se aman como aquel 14 de noviembre y se extrañan si no están cerca.

Ellos sueñan seguir juntos todo lo que la vida les permita.

Ellos son mis padres y a ellos agradezco mi vida y su ejemplo de amor y entrega.

En un mundo donde los jóvenes no quieren ser adultos porque el panorama no es alentador. En un tiempo donde los niños prefieren una pantalla antes que ensuciarse con tierra o cansarse en bicicleta, en una realidad injusta y perecedera, quiero contarles que aún existen amores así. Quiero compartirles mi alegría por el amor que mis padres supieron atesorar y cuidar pese a los desgastes y a los miedos. Pese a las presiones y los problemas. Pese a todo y a todos. 49 años no son poco, y si Dios así lo quiere quizás podamos celebrar el próximo año las bodas de oro. Sin embargo, hoy es hoy, hoy son 49 los años y en este aquí y ahora quiero regalarles el testimonio de lo que significa ser un pareja a través del tiempo.

No lo duden queridos lectores… y confíen, amen, sueñen, respétense y elijan quedarse cuando el corazón les diga que vale la pena, que vale el esfuerzo. Seguro el camino no será fácil pero la vida nos muestra que se puede apostar y soñar con un amor profundo y vitalicio.

Mis padres son un ejemplo de eso. Los amo por mostrarme que puedo tener fe, por regalarme un hogar, por enseñarme el camino a tomar. La vida me dirá lo que me tiene deparado con el tiempo, pero soy parte de esta historia de amor y por eso Gracias.

49 puede ser solo un número para muchos, pero para ellos es un trofeo, un diamante, un sueño hecho realidad. Y yo solo los veo maravillada, expectante y amorosa.¡ Feliz aniversario Papá y
Mamá!

Hasta pronto amigos. Gracias por ser también testigos de esta historia de amor.