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Periódico de distribución gratuita. Año 520 - N° 520 - JUNIO 2018

QUE SEA ROCK!

Escribe Valeria Caballero

Social

2018-02-12 | Miles de familias y grupos de amigos viajaron desde diversos puntos del país para formar parte del Cosquin Rock 2018, la mayor fiesta que tiene el rock en nuestro país. La comunión sumó más de 100 mil almas en las dos noches rockeras de Santa María de Punilla y esa identificación se puede notar desde las remeras con logo, hasta los cientos que se acerca desde temprano para disfrutar no solo de sus bandas favoritas, sino del paisaje de las sierras, el ambiente que se respira, y las diferentes actividades de las que se pueden disfrutar además de las propuestas musicales.

El primer día

Cerca de las 19 comenzaban a sonar los primeros acordes de “Hoy me desperté”, primer tema de Las Pelotas. Con una lista clásica de festival, la banda liderada por Germán Daffuncio hizo cantar a todos con “El ñandú”, “Personalmente”, “No me acompañes”, “Si supieras” y “Capitán América”, para cerrar con una emotiva versión de “Esperando el milagro” junto a su único invitado de la tarde, Raly Barrionuevo.
La antesala de Las Pelotas fue con varias bandas de rock barrial que, con más o menos años de carrera, de a poco se transforman en las fundamentales del género: El Bordo, Nagual, y Sueño de Pescado, los platenses que se presentaron por primera vez en el festival tras años de “enemistad”, y la rompieron sobre el escenario principal, coronando un gran año de crecimiento.
Aún no terminaba de oscurecer cuando Andrés Ciro tomó salió con Los Persas a hacer un extenso show en el que los clásicos “piojosos” fueron protagonistas: “Taxi boy”, “Todo pasa”, “Como Alí”, “Tan solo”, “Luz de marfil”, “El farolito”, “Muévelo” y “El balneario de los profesores crotos”, se mezclaban con algunos de la carrera solista del cantante.
Con varios minutos de atraso, largó el set de los yanquis Creedence Clearwater Revisited, cuyos clásicos de rock&roll fueron cantados por todos. “Have you ever seen the rain”, “Fortunate son”, “Susie Q” y “Green river” se tararean naturalmente.
Habría que esperar a las 23 para que el ex guitarrista de Los Redondos, Skay Beilinson lleve toda su elegancia rockera a los miles de rockeros que se aguantaron una noche intensa pero llegaron óptimos para escuchar “El golem de La Paternal”, “Oda a la sin nombre”, “Quisiera llevarte”, y el infaltable éxito, madre y padre de todas las canciones de rock para “poguear”, “Jijiji”.
La lluvia, ya una tradición edición tras edición del festival, comenzó a caer cuando Las Pastillas del abuelo promediaban su show y no los dejó continuar pues el viento empujaba el agua contra el escenario haciendo peligrar la seguridad de la banda y el público. Antes, habían tocado "Inercia", "Oportunistas", "Vicios", "Rompecabezas" y "Amar y envejecer", entre otros.
El escenario secundario, ubicado del otro lado del extenso predio, el sábado fue para artistas de reggae y ska, con varias sorpresas internacionales. Fanko, de México, Gondwana y Guanchupé de Chile, Andrew Tosh de Jamaica cantando algunos temas como invitado de Los Pericos, Roddy Radiation, guitarrista de la banda inglesa de ska “The Specials” y Don Carlos, jamaiquino que resistió la lluvia cuando salió a tocar a la 1 de la madrugada. Por el lado nacional, tocaron Dancing Mood, Los Cafres y Zona Ganjah.
En los escenarios más pequeños se presentaron algunos grupos emergentes o algunos clásicos pero que aprovecharon el ámbito más íntimo para hacer un set diferente. Así, uno podía toparse con el rock clásico y la fanaticada de Airbag, las melodías alternativas de Massacre en el espacio Geiser, o disfrutar de Sax Gordon en “La casita del blues”, y sorprenderse con las propuestas del Quilmes Garage, en donde se vieron algunos de los mejores shows del sábado: Todo aparenta normal, Banda de la muerte, Humo del Cairo, Pez y los estadounidenses The Flying eyes, que asombraron a muchos que no conocían ni de nombre al cuarteto de rock psicodélico.

El cierre

Los pies de cientos de miles se agitan sobre el barro que dejó la lluvia en el Aeródromo de Santa María de Punilla durante la segunda noche de festival, mientras René Pérez, alias Residente, salta y rapea con jocosa furia latinoamericanista: "¡Esta noche vamos a brindar por el aguante!".
Y lanza sin perder el ritmo: "¡Aguante Cosquín Rock!". Arrancó el portorriqueño, reciente ganador en los Grammy por su disco Residente, alternativo y bien urbano, con mensajes no sexistas y fervor político mundial: "¡Somos anormales", confía en el inicio de su show, con el sostén de una banda internacional (más el jazzero pianista cordobés Leo Genovese). Una voz de fealdad y diversidad de pieles para la unión de los de abajo, y luego la fe de El aguante, bien distinta a esa misma idea futbolera del rock barrial local.
A las 17, cuando las lluvia ya dejaba de caer, el rock indie argentino exponía a varias de sus figuras centrales en Cosquín Rock: los platenses de El Mató a un Policía Motorizado y Los Espíritus, en el Escenario Principal, justo después de la banda platense: Estelares.
Justo a la vuelta del Quilmes Garage, desde las 17 comenzó a sonar, como ayer, un querible espacio (bajo una red de luces amarillas) en Cosquín Rock: La Casita del Blues.
Con formatos de jam sessions y enamorados de las armónicas, las escalas bluseras, los yeites secretos y la improvisación. Imposible no quedarse un rato allí, frente a uno de los tantos puestos de comidas, para embeberse de negritud de blues.
En diagonal, en la gran carpa azul de Universo Geiser, dedicada a los artistas de ese sello, otros colores de blues y rocanrol ofreció Walter Domínguez, con su avezada banda efectiva. Luego de las 18: el público se acumulaba también allí para ver a los electro-pop de Viva Elástico, a Vanthra, y hasta al Piti Fernández
"Un día de Cosquín Rock es como tres Cosquines del folclore", calibra un joven periodista cordobés, avezado en todos los palos. "Es cierto: en este festival están todos. Eso es lo más lindo. Pero es agotador", confiesa, mientras calma su ansiedad por ver a La Vela Puerca. Ya a las 20.30, los uruguayos envuelven de pasión coreada a la multitud en el Escenario Principal. Se vienen Los Ratones Paranoicos, The Offspring y Guasones, mientras miles y miles siguen poblando el festival. La segunda gran noche de Cosquín Rock 2018 sube, como el frío, rumbo a su gran final.