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Periódico de distribución gratuita. Año 520 - N° 520 - JUNIO 2018

Bruno Fistori: la familia y la voluntad son todo

ESCRIBE PABLO AMIOT GASPIO - AL TOQUE

La Entrevista

2018-03-02 | Bruno Fistori definió con esa frase cómo fue volver a empezar tras sufrir un ACV en 2015. A más de dos años del suceso que sacudió al mundo deportivo, se desempeña como formador de chicos en el “Centro de Entrenamiento Personalizado para Delanteros”, que conduce en el Club Velocidad de Vicuña Mackenna. El agradecimiento eterno a los allegados, la actualidad, un breve repaso de su carrera y un gran sueño: “a mi gustaría ser técnico, porque al fútbol lo llevo en la sangre”.
“Que sea difícil no significa que sea imposible, que sea imposible no significa que voy a rendirme”. Con esa frase se define Bruno Fistori en un posteo de redes sociales, en el que se lo observa -vía video- hacer lo que él sabe: jugar a la pelota.
El natural de Vicuña Mackenna experimentó un punto de inflexión en su vida en marzo de 2015. El por entonces atacante de Gutiérrez Sport Club de Mendoza sufrió un accidente cerebro vascular (ACV), situación que motivó una conmoción en el mundo futbolero y la solidaridad de numerosas entidades y personalidades del espectro deportivo.
Dos años y medio después de aquel episodio, Al Toque Deportes se reunió con el protagonista para conocer su nueva vinculación con el fútbol. Con 26 años cumplidos, y mientras estudia la carrera para ser director técnico, se desempeña como formador de niños en el “Centro de Entrenamiento Personalizado para Delanteros”, que lleva adelante en el predio del Club Velocidad de Vicuña Mackenna.
“Teniendo en cuenta que generalmente ACV le da a gente más grande, me dicen que es bueno que me esté moviendo, que quiera algo para mí y para el otro. Yo también estoy trabajando y buscando para sacar lo mejor de mí. Al fútbol lo llevo en la sangre y ahora lo empiezo a volcar, gracias a mi viejo que me dio una mano y gracias a todo Vicuña Mackenna. Me dieron todo para montar el centro de delanteros y paralelamente estoy estudiando el curso de técnico. Son muchas cosas las que me han pasado después del ACV”, comentó inicialmente.
Para Fistori, que hizo todas las inferiores en Boca y llegó hasta la reserva “xeneize”, el desarrollo que lleva adelante con los chicos es una especie de cable a tierra. Por un lado, porque es de su agrado trabajar con niños y, por otro, porque puede compartir todos los conocimientos que fue adquiriendo en su carrera. “(Lo del centro de delanteros) es reconfortante. Porque lo que viví de chico, en los años que estuve en Boca, cuando estuve en Colombia, en Italia, Albania. La verdad que me sirvió mucho a mí y lo que yo pueda transmitirle a los chicos que vayan creo que va ser bueno. Porque lo que me ha enseñado gente de afuera se lo estoy volcando a los chicos y ojalá que de sus frutos el día de mañana. Es una alegría, me gusta enseñar y formar chicos”, remarcó.
El ex jugador de Atenas explicó cómo funciona el Centro y destacó que la idea es poder llevar a jóvenes a sumar alguna experiencia a algún club superior. “Mayormente tenemos chicos entre doce y trece años, de San Martín y Belgrano. Es para chicos de cualquier edad y no necesariamente tienen que saber jugar al fútbol o conocer sus fundamentos. Hemos ido en diciembre con un chico de Belgrano a probarlo a Boca, donde me quedaron contactos”, reconoció.

Volver a empezar
Si bien es cierto que la charla transita por los carriles de la actualidad, el ex atacante de Independiente Medellín de Colombia no puede dejar de vincular su presente con el pasado. En ese contexto, repitió en innumerables ocasiones la necesidad de agradecer todo el apoyo que recibió. Y, al mismo tiempo, utilizó los conceptos de voluntad y familia para explicar cómo es que salió adelante y lucha a día a día.
“Soy un agradecido a todos los clubes que me ayudaron, el cariño que me brindaron, la verdad me sorprendieron. Boca, Newbery (de Villa Mercedes), Gutiérrez (donde estaba jugando), Atenas… me dejan sin palabras de agradecimiento porque cómo hago yo para devolver a la gente todo lo que me dio”, afirmó y agregó: “La actividad la puedo hacer bien, me falta fuerza para patear, pero trato de implementar todo cuando estoy con los chicos y lo del pie me sorprende. Si vamos a plantear cómo te deja el ACV y cómo estoy, la verdad es que estoy muy bien. Yo no podría estar así, si no hubiera querido. A mis viejos y mi novia les dijeron que esto dependía de mí y de la fuerza que tenga para salir adelante. El brazo derecho y la mano es lo que más me cuesta, y tengo algunas dificultades en la voz pero va saliendo de a poco. Lo del pie hasta a mí me sorprende, porque recuperé el ochenta por ciento. De estar con una enfermera, que me tenía que dar todo, a estar acá hablando con ustedes… hay veces que ni sé como hago, se ve que la voluntad de uno es todo. Todo esto me resulta un poco emotivo porque recuerdo todo lo que pasé”.
Al referirse al núcleo familiar y su entorno más cercano, describió: “La familia lo es todo. Yo tengo que agradecerle todo a la gente, pero a mi familia y mi novia… con la palabra agradecer me quedo corto. Lo que hicieron mi novia, mi viejo, mi hermano, mi abuelo, mi abuela, la familia íntima… si me pongo a pensar no tengo palabras”.

La idea de ser DT
Bruno Fistori continúa a la par del fútbol. Es parte de su genética, como él mismo describe, y en la actualidad se desempeña en la formación de jóvenes. Pero él mira más allá y, mientras realiza el curso de entrenador, ya se mentaliza con estar a un costado de línea de cal ordenando a un determinado equipo y marcando indicaciones.
No obstante, tiene claro que debe recorrer distintas instancias para llegar a buen puerto. “Si bien empecé el curso, a mi gustaría ser técnico, porque al fútbol lo llevo en la sangre. Pero primero tenés que aprender, pulir cosas, de cómo tratar a un grupo de chicos, a un grupo de jóvenes. Porque no es que vos decís ‘voy a ser técnico’, y agarras un grupo de primera y te dicen ‘tomá, andá a dirigir’. Creo que para ser técnico tenés que pasar por todas las etapas, entrenar los chiquititos, pasar a sub 17 y reserva, y después a primera. Guillermo (Barros Schellotto) o (Marcelo) Gallardo no dirigieron inferiores pero son jugadores conocidos”, explicó y cerró: “Pero mi deseo es ser técnico acá en la liga, en cualquier otra liga o en otro lugar. Pero lleva tiempo, recién estoy empezando el curso”.
Así transita la actualidad el flaco Fistori, sonriente y feliz por la actividad que desempeña en la formación de los jóvenes. Un ejemplo de superación y de solidaridad. Por salir adelante y por involucrarse con chicos, en un momento socialmente sensible para esa franja etaria. Al mismo tiempo, se lo ve pelotear, eludir conos y patear, con el arco entre ceja y ceja. Como antes. Como siempre.