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Periódico de distribución gratuita. Año 520 - N° 520 - JUNIO 2018

Manipuladores emocionales

Columna Pamela Brizzio

2018-03-02 | Hoy amigos quiero hablarles de algo que nos rodea y a veces nos parece más lejano de lo que realmente está. Hoy voy a hablarles de los manipuladores y principalmente de los manipuladores cotidianos, conocidos, familiares. Los manipuladores emocionales.
La realidad amigos, es que los manipuladores emocionales ponen un precio muy alto a las relaciones, ya que tenerlos contentos cuesta mucho y para conseguirlo, tenemos que estar haciendo siempre concesiones, viendo con qué pie se levantan, valorando qué decir o qué no decir para no meter la pata y comportarnos de forma que no deseamos solo para que ellos estén felices.
Voy a tratar de explicarme de qué hablo cuando digo manipulación emocional o también podría decirle “chantaje emocional”. Al mencionarlo me refiero a comentarios como “me siento muy sola cuando te vas a jugar al fútbol con tus amigos, ¿por qué no hacemos algo juntos?”, “vos sabes lo que haces”, “ya vas a querer que te ayude y te de una mano cuando te equivoques”, “a mí no me vengas después con tus problemas”, “ya me vas a venir a llorar cuando sea tarde”, etc. o también puede expresarse con una conducta no verbal, como dejar de sonreír, enojarse con nosotros cuando no cedemos a lo que nos piden o incluso regalarnos el silencio durante horas o días. En todos los casos nos están exigiendo que cambiemos de opinión o de actuación a costa de su estado emocional. Es una relación que podría reducirse a “si vos dejas de…” entonces, “yo me siento mejor y soy feliz con vos”.
El manipulador juega con las emociones de los que le rodean. Su felicidad depende de cómo se comporten los demás. Es un juego de estrategia y en este juego se manipulan sentimientos como la culpa, el remordimiento o la responsabilidad que nos hace sentir sobre la relación. Y cuando hablo de relación me refiero a cualquier tipo de relación, los manipuladores no discriminan y puede ser mi pareja, mi hijo, mi padre/madre, mi amigo, mi colega, mi jefe. En el caso más extremo, el manipulador juega con el miedo: “ah, vos sabrás, ándate, andate, a ver si cuando volvés estoy acá”, “un día de estos me voy y no vuelvo” y desde el miedo consiguen dejar al otro con el alma en vilo. Algunas personas manipuladoras llegan incluso a simular enfermedades, caídas o provocarse autolesiones con tal de conseguir sus deseos. Si amigos, así de grave suele ser y es muy triste y desgastante. Para quien los quiere, es muy difícil cargar con la responsabilidad errónea de “soy el que causa que te hagas daño porque no te quiero o no me entrego como vos necesitas”. Las víctimas de la manipulación emocional terminan con la autoestima destrozada, sintiéndose culpables de las emociones y conductas del otro, y caen en la indefensión aprendida, que consiste en aprender a vivir con este sistema de manipulación sin saber cómo salir de ella.
Lo más duro de todo esto mis amigos, es que este tipo de chantaje suele ser muy eficaz cuando la otra persona te valora y te aprecia, cuando desea de forma noble algo bueno para vos. Porque los que te quieren de forma honesta no desean ver sufrir a quien aman y entonces, ceden. Y si le seguimos sumando tristeza a la situación, podemos decir que el gran problema es que el manipulador no lo vive igual. No valora que está haciendo sufrir a quien hace renuncias por él. Se cree en el derecho de tener lo que obtiene en nombre del amor. Y poco a poco se va generando una relación tóxica en el que uno manipula y el otro consiente.
Bien amigos, ya los describimos y estoy segura que muchos han conocido alguno o al menos los han visto pasar cerca. La pregunta ahora es ¿Qué hacemos y como lo prevenimos?
En primer lugar, poner límites respecto del tiempo que pasamos con la persona y sobre lo que escuchamos. No permitamos que nos sermoneen ni amenacen. Es muy importante contestar de forma amable que lo que nos demandan nos parece injusto y que es innegociable renunciar a lo que nos pide.
En segundo lugar, una buena estrategia es no ceder nunca, evitar sentar precedentes, porque si lo hacemos le habremos enseñado un modo que repetirá en muchas ocasiones. Lamentablemente aprenderá que cuando se comporta de esta manera consigue lo que desea.
Otro importante recurso ante la manipulación es pedirle al otro que aprenda a comunicar con honestidad sus deseos y por nuestra parte expresemos que sentimos cuando actúan así, después de todo, las relaciones debieran ser un ida y vuelta donde ambos cedamos y ambos ganemos.
Por otro lado, algo muy importante es aprender a diferenciar entre las exigencias y las peticiones. Cuando alguien nos pide algo contamos con la posibilidad de no ceder, mientras que cuando nos exigen algo, no existe esa opción.
Amigos, el manipulador busca controlarnos a nosotros y a la situación. Si eso sucede perdemos la libertad, la seguridad y la felicidad. Nadie debería controlarnos y cada vez que cedemos a la manipulación perdemos una porción más de libertad.
Mantengamos los ojos abiertos para no dejarnos sujetar por quien no respeta, ni nuestras prioridades, ni nuestros límites, ni nuestras emociones. Si no podemos razonar juntos quizás es mejor alejarnos. Lo importante es no perdernos nosotros ante la manipulación.