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Periódico de distribución gratuita. Año 518 - N° 518 - MAYO 2018

Del FMI a la calesita de Secualino

LA ARGENTINA QUE TENEMOS

Nota Principal

2018-05-10 | Los argentinos tenemos la torpeza de poder tropezar dos veces con la misma piedra, somos cada vez más individualistas y además, hemos perdido la capacidad de dialogar y hemos incorporado la mentira como hábito. En el mejor de los casos podemos escuchar los argumentos del otro pero para después poder refutarlos. Hemos perdidos los grises y la capacidad de trabajar en equipo.
La Argentina es la calesita de Secualino, desde hace cincuenta años da vueltas siempre en el mismo lugar, aprovecha los días lindos, no invierte en lo que debería, no cumple con las normas y le va a sacar el juego mientras pueda.
Vale la pena considerar algunos ejemplos.

Volvemos al FMI
En esta calesita de locos volvimos a recurrir al FMI. Nicolás Dujovne, el Ministro de Hacienda que hace dos años decía que la entidad financiera era el diablo ahora nos avisó que "estamos lejísimos de tener una crisis, que recurren a fondos extras “de manera preventiva” y nos contó algo que no sabíamos, que “el FMI ha cambiado muchísimo en los últimos años ayudando a que los países puedan sobrellevar las crisis financieras. Hay una visión del Fondo de cuidar a la gente”. Ahhhhh, como dice mi sobrina Josefina. Ahora, si está tan confiado en su gobierno por qué será que tiene tiene cuentas bancarias en moneda extranjera por el equivalente a $55 millones y participaciones en dos sociedades que ingresaron a su patrimonio el año pasado: Florentine Global ($ 20,1 millones) y Para BIen SA ($ 582 000). Pero el hombre insiste en sus explicaciones: "Eran activos esencialmente argentinos, por más que estuvieran en un banco del exterior, lo cual es totalmente indistinto, porque pueden estar tanto en un banco de afuera como en uno de acá, pero están generando crédito en Argentina", insistió. ¿Y si era lo mismo? ¿Por qué no los dejó acá? Y a girar se a dicho.

Barrionuevo, de coimero a salvador
La calesita sigue dando vueltas y la sortija la agarra el más vivo.
Una jueza federal decidió intervenir el Partido Justicialista Nacional. La lógica indicaría que deberían de haber sido los propios dirigentes del partido quienes resolvieran la crisis que dicen que está sufriendo, sin embargo la justicia dispuso tomar cartas en el asunto. Más allá de esta cuestión jurídica que nos excede, lo llamativo es el hombre elegido por Romilda Servini para que lleve orden al Partido: el personaje es Luis Barrionuevo, un dirigente que fue investigado en varias oportunidades de su vida política por coimero, quemar urnas cuando perdía, corrupción y manejos turbios en el Pami durante la década menemista. A esto habría que agregarle que fue uno de los sindicalistas que apoyó a Mauricio Macri en su camino a la presidencia.
Su biografía dice que alguna vez, allá por 1975, tomó a mano armada la Unión de Empleados Gastronómicos a su legítimo conductor a quien tuvo que devolver el lugar obligado por la Justicia, 48 horas después.
Compañero de Herminio Iglesias durante la década de 1980 se hizo más famoso cuando afirmó que para que la Argentina salga adelante, los políticos “deberíamos dejar de robar durante dos años". Por supuesto que nadie tomó la propuesta.
A medida que avanzaba la democracia puso pie en el Pami y fue denunciado de realizar negocios espurios junto al dirigente radical Enrique Nosiglia siendo dueños de prestadoras de salud del Pami a través de distintas asociaciones de clínicas y sanatorios. En el mismo sentido fue acusado de exigir coimas por una federación de cámaras de psiquiatría y desde el 2006 está imputado en una causa judicial por presuntas irregularidades en el PAMI, debido a una contratación directa para la provisión de prótesis, otorgada a una empresa que aún no había sido creada.
En 2003 envió a quemar urnas en las elecciones por la gobernación de Catamarca, tras conocer que los resultados no le eran favorables. Recuerden, este es el hombre elegido para normalizar el PJ.
Cuando alcanzó la conducción de Chacarita Juniors y profundizó sus vínculos con la barra brava de los funebreros los utilizó como fuerza de choque en un congreso de la CGT donde miembros de la barra arrollaron violentamente a los partidarios de Saúl Ubaldini. Recuerden, es el hombre elegido para abrir las puertas del partido.
En 2017 la jueza Sandra Arroyo Salgado ordenó más de 20 allanamientos en busca de información de facturas apócrifas pertenecientes al sindicato de Barrionuevo, con las cuales se defraudó al fisco por 1.000 millones de pesos durante 2014 y 2015. La investigación del ente recaudador detectó un conjunto de empresas de apariencia real pero en verdad ficticia, vinculadas entre sí, con idénticos domicilios, personal y accionistas, cuyas facturas eran ofrecidas en el mercado para fines espurios.
El año pasado festejó su cumpleaños 75 con 400 invitados. La temática de la fiesta era sobre el filme El Padrino y disfrazado de Don Corleone regalaba anillos con las iniciales LB.
Una preciosura. Este personaje fue elegido para ordenar el Partido Justicialista y mutis por el fondo. ¿Puede el justicialismo nacional no haber formado a otro dirigente más potable en tantos años de democracia?
En la calesita de la política todos vuelven a girar una y otra vez y siempre son los mismos quienes ganan la sortija. Será por eso que estamos como estamos.

Secualino
Secualino no es millonario como Barrionuevo. Pero desde hace más de cincuenta años usufructúa de los juegos instalados en el Parque Sarmiento. Toda mi vida viví a una cuadra del Parque Sarmiento así que conozco todas sus facetas. Cuando tenía siete años me subía al trencito, a los 10 iba a buscar lombrices al bosquecito, a los 12 hacíamos el picnic del día del estudiante, a los 14 lo cruzaba para ir a la pileta de Banda Norte, a los 18 iba con mi novio, a los 30 llevaba a mis hijos, a los 50 le doy tres vueltas caminando. Hasta vi un taxista que una madrugada decidió suicidarse de un tiro adentro de su auto. Siempre estuvo Secualino explotando los juegos. Nos fuimos acostumbrando a la calesita despintada y a la vuelta al mundo donde había que acomodar a los niños estratégicamente para que no se quedara estancada. Era tierra de Secualino. Es cierto que nunca hubo un accidente fatal, pero no es menos cierto que el Municipio tenía la obligación de exigir mayor seguridad. Secualino es el dueño de los juegos pero no del parque Sarmiento. Y si no los tenía en condiciones, y si se le viene pidiendo desde hace cinco años que los refaccione y no lo hace, y si se le pidió la habilitación de comercio e industria que no tiene, y si tampoco tiene seguro para los niños y si se lo convoca a reuniones y no va, total en algún momento se van a olvidar y puede tirar otros cinco años más, había que tomar medidas. Es una explotación privada, un lugar estratégico que explota sin devolver un peso a la comunidad y encima no quiere comprar un tarro de pintura rosa que sale 120 pesos para renovar a Minnie. Y cuando se le pidió que si quería seguir en el lugar tenía que mejorar las condiciones de los juegos, se enojó. Y los vecinos dijeron que se queden los tradicionales juegos y se van a quedar. Ahora, qué hubiera pasado si un niño tocaba un cable y se electrocutaba. Los mismos vecinos militantes de la calesita hubieran ido a la Municipalidad a reclamar por qué no controlaban los juegos de Secualino.
Si tenes un espacio público inmejorable como el Parque Sarmiento a tu disposición, ¿no podes en cincuenta años ponerle un poco más de onda y seguridad a los juegos? ¿Es mucho pedir que estén en condiciones la calesita, el monito, el pamperito y el auto loco?

Luces y sombras
Otra vuelta de calesita y no subimos a EPEC. Desde años se escucha que la empresa de energía de Córdoba es deficitaria. Y como bien lo dicen sus representantes gremiales, no por culpa de los trabajadores sino por una serie de decisiones y políticas desacertadas por parte de quienes deben conducir a la empresa. Tocar el convenio colectivo de trabajo de Luz y Fuerza no hará que bajen las tarifas de electricidad de los usuarios, si fuese así la solución estaría a la vuelta de la esquina. Bajarle el sueldo a los trabajadores tampoco, sacarles algunos de los beneficios extras menos o sueldos extras por cumplir años de servicio o porcentajes por capacitaciones. Privatizar la empresa, ni qué hablar.
Sin embargo, hay algunas cuestiones que tal vez deberían analizarse sin provocar enojos teniendo en cuenta que tal vez, cuando en 1975 se firmó el convenio de trabajo, se vivía en una época diferente.
Nunca entendí, por ejemplo, por qué en Epec los puestos de trabajo son hereditarios. Es decir, si mi papá trabajaba en Epec, me anotaba en una lista de espera y cuando se produjese una vacante me llamaban a mí. No importaba cuántos años tenía que esperar, podía estar cosechando papas en Salta que ese cargo en algún momento iba a ser mío. ¿Con qué experiencia entraba? ¿Con qué capacitación? A nadie le importaba (vale decir que lo mismo pasa en el Correo).
Otro gran tema del convenio es la bonificación por eficiencia. Es un buen incentivo para los trabajadores eficientes, pero en la práctica, lo cobran casi todos, inclusive los directivos que si hay algo que no demuestran es eficiencia en una empresa que pierde millones de pesos por año. ¿Dónde está la lógica? A esto hay que sumarle que cuando se firmó el convenio los directivos eran UNO pero con el paso de los años la política incorporó a los amigos y son cada vez más los cargos superando la veintena. La bonificación equivale hasta 2,6 salarios adicionales por empleado. Es un extra del 100% para el personal de hasta cinco años de antigüedad; 130% de 5 a 10 años y del 160% más de 10 años, más un adicional del 20 al 100% si "no ha sufrido ninguna deducción" en los años previos. ¿Está mal que se pague una bonificación por eficiencia? No, pero por eficiencia.
El Sindicato sabe que este dato provoca rechazo en la población, es por eso que el número que insume este premio por eficiencia es guardado bajo siete llaves, pero habría alcanzado los 280 mil pesos promedio el último Año Nuevo.
Nadie debería de discutir que los trabajadores tengan un buen salario ya que se lo merecen y no tienen la culpa de que el resto de la población empleada tenga sueldos que apenas alcanzan para sobrevivir, pero hay otro beneficio que digno de admirar. Cuando se jubila un trabajador de Epec le pagan, sin descuentos,, diez sueldos extras que promedian el millón de pesos por jubilado. Muy bueno, pero tal vez, teniendo en cuenta que han cobrado un buen sueldo toda su vida y se jubilarán con otro también bueno, y que la empresa da pérdidas, éste podría ser un punto a considerar.
Otro punto que se intenta derogar es que si el trabajador toma sus vacaciones a más de 100 kilómetros, los días que le demande el viaje se agregan a la licencia de vacaciones, con un tope de seis días, aunque en la práctica la empresa reconoce sólo dos. ¿Dos días por cien kilómetros? ¿Son 45 minutos de viaje? ¿Tiene sentido?
El sentido común dirá que por que ajustar por los empleados y no empezar por otro lado. Y tienen razón. Y aquí debería de comenzar el punto de partida para cambiar la realidad de las cuentas de una empresa vital para la vida de los cordobeses. Sin embargo la calesita da vueltas y desde hace 20 años se viene planteando lo mismo haciendo poco y nada para mejorar.

Y ya que estamos, el defensor
Y cuando hablamos de volver sobre el mismo tema acá se está negociando de nuevo con Humberto Roggero para la Defensoría del Pueblo. En un capricho inexplicable del Pj y de su amigo Miguel Angel Pichetto, parece que en Argentina no hay otro candidato más potable para ocupar ese cargo. Un hombre que se enriqueció de la mano de la política, de los laboratorios y de otros negocios cuestionables. Y lo peor de todo es que el radical Mario Negri también lo apoya y hasta Mauricio Macri está pensando en esa posibilidad. Un amoral para defender a los argentinos. Y si alguien dice que mientras fue el legislador más importante de una década hizo mucha cosas por los riocuartenses que hagan la lista que Otro Punto la pública. No vale mencionar dávidas, donaciones a amigos o tráfico de influencias.
Y así andamos los argentinos, tropezando siempre con la misma piedra, pensando que sólo nosotros tenemos razón, que nadie puede exigirnos nada, desvalorando permanentemente lo que dice el otro, que el sacrificio lo tiene que hacer el vecino pero yo no y sobre todo, con muy mala memoria.