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Periódico de distribución gratuita. Año 529 - N° 529 - OCTUBRE 2018

Miguel Rivarola - Traer a Emanuel a Argentina nos cuesta 250 mil dólares

La Entrevista

2018-07-27 | Un día está en su casa o en su negocio, con las preocupaciones y las alegrías de todos los días, cuando llega una noticia que cambia la vida de toda la familia. Su hijo tuvo un accidente en Italia. La familia está en Córdoba. De un momento para el otro hay que preparar una valija, comprar pasajes a Europa, dejar el negocio y volar con destino al hijo que está muriendo.
Cuando llegan al hospital se van enterando de lo que pasó. Era 23 de noviembre de 2013. Emanuel, de 34 años, salió con unos amigos. Al volver a casa había hielo en las calles y se dio vuelta en la plaza de la ciudad. Llegó la ambulancia y no lo podía sacar del auto. Emanuel se estaba ahogando con su propio vómito. Cuando llegaron los bomberos los daños en su cerebro eran irreversibles. Ahogado, le había faltado oxígeno al cerebro.
Cuando su padre llegó a verlo lo primero que pensó fue “este chico no vive más de un mes. Tenía los ojitos para arriba, respirador artificial. Fue durísimo, más que ahora, porque uno se va a acostumbrando”, dice Miguel Rivarola, su padre.
Emanuel no murió. Hace cinco años que está en estado vegetativo. Internado en un hospital de Italia. Cuidado por su madre Inés y su padre Miguel. Y cada tanto por alguna prima o tía que puede viajar a verlo.
Emanuel había ido a Italia en el año 2000, cuando tenía 21 años. Era modelo y su porte le había permitido incursionar en algunos desfiles con éxito. En eso estaba cuando conoció a Ingrid Gurkel y Ricardo Piñeiro, y ambos lo alentaron para seguir con su incipiente carrera. Con ese objetivo se fue a Italia. En el momento del accidente Emanuel tenía 34 años. Estaba trabajando junto a su hermano en un comedor como camarero.
Hace dos meses, después de haber tenido que trasladarse durante cinco años a un país desconocido como Italia, abandonar su casa, su trabajo y su familia en Córdoba, enfrentar graves problemas de salud en Italia, Miguel empezó una cruzada que permita mejorar la calidad de vida de todos: traer a Emanuel de Europa para poder cuidarlo en Argentina.
Tarea más que complicada. El avión sanitario que necesita para el transporte cuesta 250 mil dólares. Dinero que, obviamente, no tiene manera de juntar.
-¿Por qué lo quiere traer a Argentina?
-EL problema serio soy yo. Tengo el 75 por ciento de discapacidad, me dieron dos infartos en Italia y tuve que operarme de una hernia y de la pierna. MI mujer, Inés tuvo que andar de un hospital a otro durante 90 días. Cuidandome a mí y a Emanuel. Mi hijo, el que vive en Italia, trabaja de las 10 de la mañana hasta las dos. Nos ayuda en lo que puede. Si pudiésemos estar aquí, la historia sería diferente. No quiero que mi mujer esté con que a mime da un ataque allá y esté sola.
-¿Cómo está Emanuel en Italia?
-Está bien, está contenido, han logrado estabilizarlo, ya no le dan convulsiones, han logrado estabilizarlo. Tiene una traqueotomía para poder respirar y un aparato para darle de comer por el estómago.
-¿Tiene algún tipo de reacción cuando los ve?
-Más con mi señora que conmigo. Pero creemos que el hecho de estar rodeado de la familia lo va a mejorar. Allá el personal del hospital lo quieren mucho, lo tratan muy bien. Cuando voy le doy un golpecito en el hombro y le digo “che, despertate” y él me busca con los ojitos.
-¿Le alcanza el dinero para vivir allá?
-Yo cobro 300 euros de mi jubilación. Comer es barato y no gastamos más en nada porque allá hay ferias de ropa usada y nos arreglamos. Y la vivienda la conseguimos gracias a una audiencia que tuvimos con el Papa Francisco y le contamos lo que nos estaba pasando. El nos mandó a hablar con un obispo y nos prestaron un departamento que es de los franciscanos en un lugar muy lindo de Milano. Antes teníamos que viajar una hora y media por día para ir al hospital y ahora estamos a siete cuadras.
-¿Cómo se adaptaron en un país extraño?
-Y, tratamos de adaptarnos pero yo por ejemplo todavía no sé hablar el idioma. Imagínese cuando tengo que hablar con los médicos. Una psicóloga le dijo a mi mujer que tratara de hacer alguna otra cosa además de cuidar a Emanuel así que integra un coro con todos familiares de chicos enfermos. En noviembre van a actuar en un congreso de médicos de esta especialidad para demostrar la importancia de que la familia sirve para otra cosa y no sólo para cuidar a enfermos.
También nos juntamos los jueves con un grupo de argentinos para tomar mate y hemos hecho amigos muy c
-¿Qué respuesta le dieron a su pedido?
-Nosotros mandamos una carta al gobierno de Córdoba y todavía no nos han respondido. También lo haremos ante el gobierno nacional. Lo único que le pedimos es que nos digan que sí o que no, para saber cómo seguir. Yo voy a hacer todo el ruido que sea necesario para poder traer a mi hijo a Argentina.
-¿Qué piensa cuando está solo, a la noche y ve cómo ha cambiado su vida?
-Yo trato de no pensar. Si piensas no vivís. Tengo que acostarme tarde porque si no a las tres de la mañana ya estoy despierto. Yo estoy destruido físicamente. He envejecido. Mi hijo me regalo una Tablet con auriculares móvil así que mientras cocino y limpio la casa escucho música. Trato de tener la mente ocupada. Pero sobre todo uno se siente bien por la cantidad de gente que hace cosas, que te facilita el camino, que te ayuda.
-¿Se acostumbró?
-No te acostumbras nunca. Uno se adapta a la fuerza. Donde está Emanuel hay muchos casos como el de él, jóvenes y en su mayoría por accidentes de moto. Hay una chica que hace más de diez años que está y cuando escucho a la madre pienso que nosotros también tenemos que estar todo ese tiempo en Italia y no lo soporto.