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Periódico de distribución gratuita. Año 529 - N° 529 - OCTUBRE 2018

Recuperan frutas y verduras del Mercado de Abasto

BANCO DE ALIMENTOS

Miradas

2018-10-21 | El Banco de Alimentos que funciona en Río Cuarto no sólo se ocupa de recoger los alimentos que -por distintos motivos- no llegan a ser comercializados por las empresas para distribuirlos en 47 organizaciones que lo necesitan sino que ahora también recuperan y seleccionar las frutas y verduras que de otra manera terminarían desechados pese a que están en excelente estado.


“Por un lado hay mucho alimento que se desperdicia y por el otro hay gente que tiene hambre”, sobre estas dos realidades los integrantes del Banco de Alimentos están trabajando para ser el nexo entre unos y otros.
“Queremos ser un puente entre el alimentos y las familias que lo necesitan, pero además con una mirada ecológica y ambiental, no podemos permitir que lo que cuesta tanto producir termine entre los residuos”, dijo a Otro Punto la directora ejecutiva del Banco, Gisela Santa.
Acompañada por la presidenta de la organización en Río Cuarto, Ana Dartayet de Cola y una de sus colaboradoras, Beatriz Grecco, explicó que la actividad del Banco no sólo se limita a recibir las donaciones de alimentos que reciben las empresas para después distribuirlas entre las 43 entidades beneficiarias, sino de tratar de recuperar todo lo que sirve para poner en la mesa de las familias riocuartenses que más lo necesitan.
“Todo lo que se puede recuperar se recupera –explicó- por ejemplo todos los viernes concurrimos al Mercado de Abasto y allí hacemos una selección de frutas y verduras que los productores deciden no comercializar por distintas razones, las seleccionamos y los entregamos”.
En los últimos viernes se ha recolectado hasta más de cien kilos de frutas y verduras que son retirados ese mismo día por los centros beneficiados.
Los productores y dueños de puestos en el mercado, cuando terminan las ventas del día, entregan mercadería a los integrantes del Banco que pasan a recogerlos para luego seleccionarlos.
Parten del concepto de lo que cuesta producir un alimento. Por ejemplo, cuando se decide desechar un kilo de mandarinas no se puede desconocer todo el trabajo que implicó su producción, desde la preparación de la tierra, el cuidado de las plantas, el agua que se necesitó para cultivarla, electricidad, cámara de frío, la mano de obra que se empleó, el flete y otra serie de variables que influyeron en su producción. “Atrás de ese recupero estamos recuperando otro montón de cosas”, señaló Santa.
La idea es que cuando el producto pierde su valor comercial el Banco está para recuperarlo y poder ser aprovechado. Así el banco recibe también gran cantidad de alimentos secos que, por diversas razones, la empresa productora o el hiper mercado no ponen en las góndolas pero que todavía tienen vida útil. El Banco ha incorporado además una cámara de frío así que ahora también pueden recibir lácteos.

Todos los alimentos que llegan al Banco, por donaciones o campañas, son cuidadosamente controlados y verificados antes de repartirlos. “No nos podemos olvidar que el último responsable de ese alimento es quién lo ha generado, por eso nosotros ponemos especial énfasis en que todo sea distribuido, y después utilizado, respetando la cadena de cuidados correspondiente a cada alimento”.
Los alimentos llegan desde diferentes caminos. Las empresas donantes, una colecta anual en los súper e instituciones que al realizar eventos piden como pago de la entrada un alimento no perecedero. Además, como en el país funcionan 17 Bancos de Alimentos, cuando en alguno de ellos hay mercadería abundante la piden y la comparten con los otros bancos.
La presidenta del Banco Ana Dartayet de Cola explicó que desean que la comunidad conozca el trabajo que realicen porque siempre faltan manos que ayuden y donaciones. “No cubrimos el 100 por ciento de lo que necesitan asilos, vecinales o centros comunitarios, pero colaboramos con ellos. Es que no queremos que haya alguna entidad que dependa exclusivamente de los alimentos que nosotros podemos entregar porque si alguna vez no lo podemos hacer ellos no pueden quedar desguarecidos”.
Otra de las tareas que van a emprender para completar el circuito alimentario es organizar charlas sobre nutrición, para poder orientar a a las amas de casa sobre cómo aprovechar los distintos tipos de alimentos y poder elaborar comidas sanas y nutritivas.
Recordaron además que la calidad de los alimentos que se entregan es excelente y que quienes lo reciben deben abonar por ellos el 10 por ciento de su valor. Esto les permite sostener la infraestructura e incrementar el trabajo para recolectar más alimentos. “Lo nuestro no es asistencialismo”, advirtió Ana Cola.