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Periódico de distribución gratuita. Año 536 - N° 536 - MARZO 2019

El carnaval como una expresión popular

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2019-03-08 | Reconstruir la historia y los orígenes de los carnavales es una tarea propia de un historiador, porque hay que leer y leer mucho. Pero esta nota nos convoca a hablar de los carnavales, y ni yo soy historiador ni ustedes, o bueno, disculpe usted doctor, usted sí, pero la mayoría no lo somos.
Pero no hay que ser historiadores para ir a un carnaval, para sentirlo, para bailar sus ritmos ni para empaparse de sus colores. Oh sí! los colores, la pintura que tapan el color de nuestra piel, nuestros pelos y nuestras arrugas, tapa todo menos nuestra gran sonrisa carnavalera!
Bueno, esperen, que nos estamos yendo de tema, esta es la introducción a una nota y nos vamos a poner serios. Les queria contar sobre la historia de los carnavales pero descubrí que no soy historiador, pero algo podemos hacer.
Algunos dicen que las raíces más profundas del carnaval se remontan a las festividades dionisíacas griegas, en las realizadas en honor a Apis, en Egipto y en las celebradas por las antiguas civilizaciones Sumerias de Quinichientos mil años atrás. Otros dicen que a las antiguas fiestas paganas del imperio romano: las bacanales (en honor al Dios del vino Baco), las saturnales (a las fiestas de invierno) y las lupercales (para honrar al Dios Pan) y que el mismo imperio las popularizó en toda Europa y de la mano de españoles y portugueses llegó a América, se hizo famoso el carnaval como quien dice. Otros también dicen que el carnaval tiene algo de las festividades afroamericanas. Es evidente, ya un poco que me marié, por eso es que necesitamos un historiados.
Pero insisto, tiene que haber algo en todas esas festividades en todas esas fechas que las una a todas, y que sea lo que sentimos en nuestras piernas cada vez que escuchamos sonar una repique, un redoblante, las trompetas. Hay algo ahí que se cuela de a poquito y nos invade cada vez que se acerca esta fecha.
Como no sabía lo que era me fui a averiguarlo, porque no seré un historiador, pero soy alguien muy curioso. Caminé por los barrios de mi ciudad y poquito a poco me fui empapando de la cultura del carnaval. Recorrí muchas murgas y comparsas y me di cuenta que había algunas cosas que se iban repitiendo: vi en todas la preocupación de las madres para que sus hijos tuvieran los mejores disfrases, vi el orgullo de los padres al ver que sus hijos tocaban el bombo con una independencia que te liberaba un país, que adolescentes coordinaban a grandes y que grandes obedecían como niños, que las edades no importaban y que la plata menos, vi las manos con callos de aquellos de los que no pueden parar de tocar, la sonrisa que no se deja despintar ni cuando te toca pasar con lluvia.
Vi de todo y lo fui anotando, y lo fui uniendo con lo que alguna vez otras personas me contaron. Y fui descubriendo que el carnaval son todos esos pequeños detalles que hacen a la transformacion de un mundo más justo.
Pero tambien descubri que el carnaval a lo largo del tiempo ha sido burla, y lo fue una expresión popular impuesta en la edad media como respuesta al sistema feudal represivo y a una cultura cristiana formal, estructurada y rígida. Y es una expresión popular de reclamo, de lucha y de alegría, ante tanta miseria que nos propone este sistema que nos oprime día a día. Es una burla sana, honesta, no como la de nuestro Presidente que miente con cosas serias como la pobreza y la desocupación, ni como las grandes mentiras de los grandes diarios que buscan confundir nuestros intereses.
Les juro, recorrí cada barrio, cada casa, cada momento de la historia y siempre vi lo mismo: el carnaval como herramienta de transformación, como burla a un sistema que nos quiere dejar afuera. 3 días al año en donde todos somos iguales y todos somos felices, 3 días en los que vivimos ese mundo que soñamos, para llenarnos de energia y salir a construirlo todos los dias que quedan, de la misma forma, con organización, lucha y alegría.

Pasen ahora ustedes y vean, recorran las páginas de este humilde periódico y descubran ustedes mismos la magia del carnaval, la magia que nos hace reflexionar que este mundo "chambón y jodido", como dice Galeano, está cambiando profundamente y somos nosotros los protagonistas en este momento histórico para cambiarlo de una vez por todas para que todos los dias se viva como el carnaval: en igualdad.