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Periódico de distribución gratuita. Año 546 - N° 546 - JULIO 2019

A Torres lo habría traicionado su gente

Nota Principal

2019-04-05 | La investigación sobre el crimen del narco Claudio Torres avanza a paso lento y en un círculo de silencio que es muy difícil de romper para los seis miembros de la policía que todas las semanas vienen desde Córdoba a Río Cuarto siguiendo las diferentes hipótesis para tratar de identificar a los autores del asesinato.

Las hipótesis que se barajan y que demandan el correspondiente bagaje de pruebas dan contra una pared de silencio por parte de los personajes del mundo de la droga que temen posibles venganzas por buchones. Y justamente, una de las versiones que corren por estos días entre los pasillos de tribunales es que Torres, en su rol de narcotraficante, también solía aportar datos a las fuerzas de seguridad y delatar a algunos de sus “colegas” que querían ocupar espacios en su mercado.

En las historias de la mafia siempre pasa lo mismo, son sus propios hombres de confianza quienes traicionan al jefe. Y el narco Claudio Torres no habría podido cambiar el destino final. Por lo menos para ese camino estarían encaminadas una de las teorías que se están investigando en la justicia provincial.
A Torres lo mataron frente a su casa, con la guardia baja, rodeado de su gente. En los testimonios recogidos en el Juzgado Federal uno de los indagados declara que la Kangoo que utilizaron los sicarios habría estado en manos de uno de los riocuartenses que hoy están detenidos y es dueño de una concesionaria y en algún momento habría querido ser adquirida por otro de los presos.
Cuando se peritó el vehículo que los sicarios intentaron quemar en su totalidad sin éxito, se descubrió que dado su estado, la Kangoo presentaba señales de haber estado guardada en alguna guarida sin uso. Es decir que la camioneta estaba sucia, con polvo de mucho tiempo, almacenada y puesta en movimiento la tarde-noche del crimen.
El video que analiza la policía judicial y que filma el crimen muestra a Torres llegando a su casa con uno de sus hombres en el Audi TT. Salen a recibirlo su hermanastro y al menos otro de los hombres que vivía con él. Mientras están charlando en la puerta viendo la “nave”se ve pasar a la Kangoo muy despacio y pareciera que va a detenerse aunque continua la marcha. Luego se ve a un hombre delgado de capucha, que cruza la calle desde la plaza hacia la casa de Torres, apura el paso y dispara sin darle tiempo a nada. Mientras el sicario escapa, Torres intenta refugiarse en el garaje hasta que sus compañeros reaccionan y lo llevan al hospital donde es intervenido quirúrgicamente sin éxito.
En Córdoba se está trabajando para tratar de mejorar la nitidez del video y así lograr una imagen del rostro del asesino, que si bien llevaría un buzo con capucha está filmado de frente, mientras se dirigía al grupo para matar a Torres.
Ahora bien, si el delator fue alguien de su entorno cuál fue el móvil, sabían que ante un operativo policial Torres podía “negociar” información por libertad; se quedó sin pagar mercadería del narcotráfico, querían quedarse con su espacio o es una venganza de otros narcos delatados por Torres.

Una banda
Según apunta toda la información recogida hasta el momento, todo indicaría que tanto Torres como buena parte de los detenidos formaban parte de la misma banda de narcotraficantes y las imputaciones que pesan sobre la mayoría de ellos están asentadas como lavado de activos producto del narcotráfico y narcotráfico.
Por el momento se sospecha que Torres junto a, por lo menos, Mariano Rivarola integrarían una organización donde había personas que participaban del narcotráfico y otras del lavado. En el caso de los cabecillas la información recogida los señala como supuestos autores de las dos actividades, narcotráfico y lavado.
Cabe recordar que según información oficial ya se ha secuestrado en los allanamientos 42 automóviles (la mayoría de alta gama), ocho motocicletas y un cuatriciclo valuados en más de 24.000.000 de pesos aproximadamente; diez armas de fuego y municiones; anillos Bulgari y relojes; electrodomésticos cuyo valor rondaría los 2.600.000 de pesos; dinero en efectivo tanto en moneda nacional como en otras divisas por un valor de más de 6.000.000 de pesos. 107 celulares, numerosos dispositivos electrónicos, computadores, notebooks, tablets y cientos de electrodomésticos
Además, se pusieron a disposición del juzgado inmuebles por un valor de mercado aproximado de unos 27.000.000 de pesos. Y por supuesto balanzas, sustancias de corte y una máquina de contar billetes.
Buscando elementos que puedan comprobar el lavado de dinero es que desde el Juzgado Federal se realizaron una serie de allanamientos a escribanías, estudios contables de la ciudad, al menos una constructora y a los bancos Francés, HSBC y Galicia, donde los narcos podrían haber realizado las operaciones que los conducían a tener una importante cantidad de propiedades inmuebles –por ejemplo- que no pueden llegar a justificar con los ingresos de la actividad legal que realizaban.
Por ahora, según el abogado defensor Rolbi Valdivieso, uno de los pocos detenidos que podría justificar sus bienes sería Andrés Rivarola (hermano de Mariano) acusado de lavado. Los 80 mil dólares encontrados en su poder serían producto de la venta de un camión por 100 mil dólares y que estaría justificado ante la Afip y los tres departamentos en el complejo Alma los habría adquirido en pozo en el 2015 con dinero proveniente de una propiedad vendida en Carlos Paz y que también habría sido declarada. En cuanto a las escuchas donde hablaría Andrés Rivarola con Claudio Torres, son negadas por el imputado. Al parecer, Torres efectivamente habló con un tal Andrés Rivarola a quien citaba en un galpón por cuestiones de albañilería. Y según la defensa, existe un Andrés Rivarola que es albañil pero que no es su defendido.
El caso de Mariano Rivarola es muy distinto. Las escuchas lo comprometerían seriamente en la actividad del narcotráfico y no podría justificar el origen de buena parte de sus bienes.
Gabriel Bossi y Jonathan Becerra aparecen como hombres de extrema confianza de Torres y los propietarios de las concesionarias Jonathan Monserrat y Cristian Schiarolli con una fuerte relación con la víctima. Trascendió que hace unos meses Torres habría mantenido una fuerte discusión con Schiorelli en su concesionaria, a tal punto que el muerto habría actuado violentamente rompiendo una vidriera del local.
Uno de los que también estaría comprometido es el miembro del gremio de los trabajadores de recolectores de residuos, Samuel Mansilla, teniendo en cuenta el rol social que habría cumplido cuando era uno de los encargados de la copa de leche que Surrbac tiene en Villa Oncativo, uno de los barrios más necesitados de la ciudad. Mansilla es un hombre conocido en el ambiente delictivo, militante de la juventud sindical de Surrbac, relacionado con algunos dirigentes políticos y por supuesto, también estaría vinculado con sus jefes, el secretario general del gremio Jorge Mercado en Río Cuarto y los jóvenes Saillén de Córdoba.

La droga sigue
Con la muerte de Torres y la detención de parte de sus socios-amigos-colegas la venta de droga en las calles de la ciudad tiene otros protagonistas. No son nuevos en la actividad, al contrario, hace rato que se los menciona como narcotraficantes, pero el mercado les ha quedado libre para ocupar los nuevos espacios que quedaron vacíos.
“Es lógico –dijo una fuente allegada al tema- esto es así, desaparece uno pero hay muchos otros que quieren ocupar su lugar y así lo hacen. Esto está pasando en Río Cuarto”. Si bien Otro Punto escuchó el nombre de los protagonistas ninguna de las tres supuestas bandas estaría siendo investigada en la actualidad, por lo cual por el momento no se los puede identificar públicamente.
Pero lo que sí se puede señalar es que sus líderes tienen el mismo modus operandi que el conocido hasta ahora: concesionaria de autos, vehículos de alta gama, enriquecimiento llamativo y obras en construcción. Si se tiene en cuenta lo que se da por supuesto en la Justicia Federal estos también habrían contado –y cuentan en la actualidad- con protección de algunos policías.