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Periódico de distribución gratuita. Año Edicio - N° 0 - OCTUBRE 2019

Frío

Columna Pamela Brizzio

2019-06-27 | Comenzó el frio y junto con él un momento de replegarse, de conectar con nuestros fueros íntimos y sensibles.
El frío puede definirse como la ausencia total de calor o como la presencia de bajas temperaturas. Entonces, teniendo en cuenta este concepto, el frío aparece como una consecuencia del calor más que como un fenómeno independiente ya que es el resultado de la falta de aquellas combustiones que generan energía en una superficie o espacio y que generan calor.
Pensando en esto, me pregunto qué cosas son las que me generan frio, y no hablo de la sensación corporal, me refiero al alma, a mis emociones, a mis percepciones respecto del mundo y de los demás. ¿Qué cosas son las que faltan, cuáles son las ausencias que pueden generarnos frio emocional?
Frio siento cuando veo ojos tristes en mis amores, cuando mi ausencia los afecta, cuando mi calor no se encuentra en el hogar.
Frio da una cama vacía, el abrazo ausente del amado, el deseo apagado por la rutina.
Frio siento ante la ausencia de pasiones, de disfrute, de encuentro con el placer de aquellas cosas que iluminan nuestras existencias y que descuidamos con tanta facilidad.
Frio da la soledad cuando no nos atrevemos a abrazarla, a sentirla amiga y compañera.
Frio siento cuando la música se acaba, cuando una voz que ruega por vibrar se ve privada de la magia de su sonido. Frio da el silencio impuesto y censurador.
Frio dan las palabras hirientes, la impulsividad en la que nos escondemos para no responsabilizarnos de nuestros actos.
Frio da la distancia con los amados, los amigos que ya no están, las relaciones que se truncan.
Frio generan los puentes rotos por la incomunicación, la falta de encuentro, el no registro del otro.
Frio da la ignorancia cuando es elegida, cuando prefiero el vacío de lo mundano por sobre la profundidad de un conocimiento bien adquirido.
Frio siento cuando el dolor de los que amo los atraviesa sin pedir permiso, solo porque todos somos humanos y no podemos evitar el destino.
Frio, frio y más frio. Inevitable frio que nos obliga a cubrirnos, a abrazarnos el alma y protegernos de las heladas emocionales.
Cuando anoche cubría mis queridas plantas protegiéndolas de una posible helada nocturna, pensaba en que maneras tengo yo y tenemos todos para hacer lo mismo.
Y pensando, sintiendo, descubrí que me cubro en la mirada amorosa de quienes me aman.
Me protejo en una charla amistosa, en el estar presente para los que amo.
Me cuido con la música de mi vida, esa banda sonora que acompaña mis momentos importantes, que guía mis pasos y mis sueños.
Me cubro con la pasión por lo que hago, con darle sentido a mis días, con despertar cada día tomando mi vida y dándome el permiso de ser quien soy con la mayor coherencia posible…aunque ser coherente conmigo misma a veces difiera de la “coherencia” esperada por los demás.
Mis queridos amigos, el frio es parte de la vida, nuestros fríos internos también lo son. Como cubrimos y nos protegemos el cuerpo, también nos protegemos el alma.
Para ello solo tenemos que ser conscientes de quienes somos y cuáles son nuestros recursos.
¿Están listos para descubrir los de cada uno de ustedes?