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Periódico de distribución gratuita. Año Edicio - N° 0 - OCTUBRE 2019

Los cinco jefes de la banda narco y todo lo que falta

ESCRIBE ALEJANDRA ELSTEIN

Nota Principal

2019-07-11 | Para el juez Carlos Ochoa el jefe de la banda narco que funcionaba en la ciudad no era solamente el asesinado Claudio Torres sino también Gabriel Bossi (yerno de los Vargas Parra), Mariano y Andrés Rivarola y el prófugo Cristian Ortiz.
Estos serían los responsables de obtener, almacenar y comercializar la droga que después circulaba en la ciudad y otras provincias.
Comunicaciones telefónicas, reuniones en sus domicilios, reiteradas cargas y descargas de bolsos y bolsas en sus vehículos y viviendas, fielmente grabadas y filmadas, comprueban el vínculo entre los delincuentes y la impunidad con que se movían, compraban, vendían, gastaban.

Para el juez a su vez contaban con la colaboración de Cristian Berti, Jonathan Becerra, Rodrigo Benítez, Jonathan Palacios, Jonathan Monserrat, María del Luján López de Bravo, Samuel Mansilla, María Luz Montoya, Mariano Peirano, Franco Soffli, Herán Domínguez, Cristián Pereyra, el policía Gustavo Oyarzabal, Ariel Cortez, entre otros.

La cocaína y la marihuana la traían de Paraguay, Bolivia, Buenos Aires y Santa Fe en camiones y otros vehículos. En Río Cuarto la ocultaban en distintas propiedades, la fraccionaban, la acondicionaban y la repartían en la ciudad, San Luis, Chubut y Chile, tal como lo demostraría la resolución de Ochoa.
Una vez obtenido el dinero, cada uno de los jefes se ocupaba de lavarlo e ingresarlo al circuito legal independientemente de los otros. Así se desprende de la vida ostentosa que llevaban, de la compra de inmuebles, autos y joyas que realizaban, todo esto sin poder justificarlo, ya que como surge de lo informado por la Afip los acusados “no tendrían actividad económica ni ingresos formales que justifiquen los bienes registrados a su nombre”.

Es cierto que no hubo secuestro de droga pero en las innumerables escuchas y grabaciones se desprende que la materia prima que movilizaban eran sustancias ilícitas y, de manera contundente, la manera de gastar de los bandidos y sus familiares no logran justificarse por parte de las actividades lícitas que desarrollaban.

Tras la resolución el juez Ochoa fue contundente al señalar el trabajo que desde el juzgado debió realizar en soledad ya que las fuerzas de seguridad que debían velar por el bienestar de los ciudadanos no eran confiables.

Todo parece indicar que la investigación no ha concluído aún. Uno de los capítulos abiertos es el del ex jefe de investigaciones Gustavo Oyarzábal, quien según trascendió, tendría mucha más información de la que ha dado a los investigadores.
En uno de los diálogos grabados de Oryazabal aparece otra vendedora de drogas, la gorda Amaya, quien tendría vínculos muy cercanos con un ex jefe de la policía en Río Cuarto. Esa información es conocida por Ochoa ¿seguirá la investigación?
También en otra de las declaraciones se menciona otra banda “protegida” por las fuerzas de seguridad. ¿Avanzará sobre ella?
El capítulo narcotráfico en Río Cuarto todavía tiene todavía mucho para contar.


Siguen presos:
Gabriel Bossi, Mariano Rivarola y Andrés Rivarola, Andrés Berti y los vendedores de autos: Cristian Schiarolli y Jonathan Jesús Monserrat (vinculado a la hija de un ex jefe de la Policía Federal).
El juez dictó el auto de procesamiento con prisión preventiva de Gabriela Sueli Suárez (pareja de Ortíz).
Dictó el auto de procesamiento sin prisión preventiva de Franco Soffli; Jorge Etcharren, María Luján López Bravo; Samuel Mansilla (relacionado al Surrbac) ; Tatiana Gallo; Mariano Peirano; Rodrigo Villa Benítez y Cristian Pereyra.
Dictó falta de mérito para Silvia Bin y Mario Burschini y el sobreseimiento de Torres, por su fallecimiento.