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Periódico de distribución gratuita. Año Edicio - N° 0 - OCTUBRE 2019

A tres años de gobierno Juan Manuel Llamosas se planta para la reelección

ESCRIBE ALEJANDRA ELSTEIN

Información general

2019-07-11 | Juan Manuel Llamosas cumplió tres años frente al gobierno de Río Cuarto. Un buen tiempo para analizar los pro y los contra de una gestión.
El comienzo fue duro. Se quedó Cotreco y por ende el modelo extorsivo que es una práctica habitual del gremio que representa a los trabajadores. Uno de los ejes de campaña había sido Cotreco se va y con licitación mediante la empresa recolectora se quedó y con ella el tan mentado Surrbac y su convenio de trabajo que desangra las cuentas municipales. Los riocuartenses siguen pagando empleados que no trabajan y privilegios únicos en épocas de vacas flacas.
Los golpes más contundentes los recibió de parte de dos de sus alfiles. El ex tribuno de cuentas Emilio Simón que mezcló su actividad particular, la gastronomía, con el control de las facturas de gastos. Desde el gobierno trataron de justificarlo manifestando que cuando asumieron no tenían otro proveedor que prestara el servicio y Simón lo hizo de honda, pero lo cierto es que no correspondía y después de intentar sostenerlo el tribuno se vio obligado a presentar su renuncia.
El otro capítulo negro lo protagonizó no sólo un funcionario de su extrema confianza sino también su amigo de toda la vida. Mauricio Dova. El hombre del moño confundió el rol de secretario de Gobierno con el de patrón de estancia. Sus caprichos y desplantes le generaron problemas internos y externos. Los hombres de su gabinete no lo soportaban y sus acciones con el afuera ocasionaban más de un dolor de cabeza. Llamosas hizo todo lo posible para no desprenderse del funcionario, hasta le creó una secretaría nueva para ver si lograba sostenerlo pero no hubo caso. El escándalo de los cheques hizo estragos en el Edecom y el intendente tuvo que desprenderse de otro funcionario fiel, Pablo Pellegrini. Pero no logró apagar el incendio. Tuvo que hablar con su amigo y pedirle la renuncia. Fue una medida políticamente acertada, el gobierno dejó de sufrir explosiones periódicas por el accionar de Dova y comenzó a transitar aguas más tranquilas.
El rol del gobierno provincial, visibilizado en el legislador Carlos Gutiérrez, le dio aire y recursos a los primeros años del gobierno. Al final era cierto algo que no debería serlo, que cuando la gestión de la provincia tiene el mismo color político que la municipal, la cosa cambia y se puede trabajar en conjunto. Así, el flujo de recursos se hizo permanente. Por ejemplo, la decisión de cubrir el déficit de caja de seis o siete millones de pesos mensuales que sufrían las arcas municipales y colaborar para que el intendente pudiese cumplir algunas de sus promesas de campaña, por ejemplo, continuar con la construcción de viviendas de clase media pudiendo entregar 300 casas a sus flamantes dueños o terminar la obra de desagües Laguna Blanca y Jardín Norte, el desagüe aliviador del Roque Sáenz Peña, o la instalación de 9.400 luces led que iluminaron la ciudad.
Entre los aciertos del intendente hay dos áreas que se destacan por el impacto inmediato que han tenido: las obras ejecutadas por el presupuesto participativo y las de Deportes Río Cuarto.
La verdad sea dicha, cuando se hablaba de implementar el presupuesto participativo, parecía más un discurso con buenas intenciones que algo concreto. Pero Guillermo De Rivas y su gente lo implementaron con inteligencia y mucho trabajo. La gente vota cada año más. En la última edición casi 12 mil personas fueron a elegir alguno de los proyectos propuestos por sus vecinos y que a los pocos meses ven concretados.
Por su parte, el dúo internacional Martín Herrera y Agustín Calleri han transformado el Centro 11. Esta cronista tampoco tenía muchas expectativas sobre el rol que iban a desempeñar en la función pública estos dos jóvenes exitosos en lo suyo y por suerte se equivocó. El centro deportivo de la ciudad cambió la cara y es aprovechado un ciento por ciento por los riocuartenses, desde el nietito al abuelito.
Una tarea más silenciosa es la que realiza el secretario de Salud, Marcelo Ferrario. Los dos dispensarios (S24) que hoy funcionan las 24 horas también han llevado servicio a la población. Cada uno atiende a más de 200 personas por día que antes tenían que trasladarse hasta el Hospital.
Entre los baches de la gestión, están los baches. Al esfuerzo económico de la emergencia vial se lo llevó el agua. Las calles de tierra están destrozadas. Y el trabajo que debería hacer la gente del corralón no se hace. Ninguna gestión desde la del Chicharra Abella logró hacer trabajar a la gente que hoy conduce Walter Carranza, y por ejemplo, el tomado de juntas, elemental para que no se rompa el pavimento, se hace a cuenta gotas y cuando ellos quieren.
Otro bache que genera incertidumbre es la deuda de casi 15 millones de dólares tomada por el municipio. Endeudarse en verdes en Argentina es empezar un camino que no se sabe cuándo ni cómo termina. Es como no pagar las cuotas de una tarjeta de crédito. La única certeza es que va a costar pagarla.
Al menos en estos dos temas Llamosas intenta dar una explicación responsabilizando los baches –de tierra y en deuda- de hoy a la gestión anterior. Es cierto que Juan Jure dejó una ciudad llena de baches, pero Llamosas contó con una emergencia vial y 50 millones de pesos para taparlos. Y volvieron, porque en Río Cuarto cada vez que llueve aparecen los baches y se requieren de millones de pesos continuos para contratar máquinas y personal si se quiere tener las calles transitables.
Con la deuda pasa algo similar. La administración Jure dejó deuda, unos 350 millones, pero en tres años esta gestión la triplicó y en dólares, superando los mil millones.
La coyuntura política sopla a favor del intendente. El gobernador arrasó con las elecciones en Córdoba y los problemas en la Nación son tan enormes que Río Cuarto parece un paraíso.
A tres años de gobierno Juan Manuel Llamosas se planta para la reelección. Es que los vientos siguen a su favor: saca un aprobado en su gestión y la oposición todavía no ha logrado acomodarse para presentar un candidato fuerte.